El crimen que estremeció a Mar del Plata: estafa, traición y un cuerpo descuartizado
En agosto de 1968, la desaparición de un contador de una reconocida empresa de dulces y conservas destapó una historia de fraude, traiciones y asesinato. El hallazgo de un cadáver sin cabeza ni manos en Chapadmalal reveló uno de los episodios más estremecedores de la historia policial marplatense.
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Mar del Plata guarda en su historia policial episodios que parecen extraídos de una novela de misterio. Uno de los más estremecedores ocurrió en agosto de 1968, cuando la desaparición de un empleado de una importante empresa local terminó revelando una trama de corrupción, relaciones sentimentales clandestinas y un asesinato que conmocionó a toda la ciudad.
El episodio pasó a conocerse como el Caso Noel, por su vinculación con la firma Noel Ltda. S.A. Argentina de Dulces y Conservas, cuya sucursal marplatense funcionaba en Jujuy 3258. La víctima fue Roberto Aníbal Ruiz, contador de la compañía, quien desapareció misteriosamente el 19 de agosto de aquel año.
Todo comenzó cuando Ruiz salió de su casa para cumplir con su jornada laboral y nunca regresó. Su esposa, Irma Nieto, comenzó a preocuparse al advertir que su marido no había pasado la noche en el domicilio familiar.
Al día siguiente, su cuñado Andrés García inició una serie de averiguaciones y, ante la ausencia de noticias, los familiares acudieron a las autoridades para denunciar la desaparición.
Sin embargo, mientras la Policía intentaba establecer el paradero del contador, surgió un dato inesperado que cambiaría completamente el rumbo de la investigación.
La empresa Noel había sido víctima de una defraudación por más de ocho millones y medio de pesos de la época. La denuncia fue presentada por Héctor Luis Espiñeyra, gerente de la sucursal y hombre de confianza de la firma, quien inicialmente señaló la posible responsabilidad del empleado desaparecido.
La investigación comenzó a relacionar ambos acontecimientos, aunque todavía no existían elementos suficientes para determinar qué había sucedido con Ruiz.
El primer hallazgo decisivo se produjo el 25 de agosto, cuando una mujer que caminaba por las barrancas próximas a la playa La Paloma, en Chapadmalal, descubrió entre los arbustos el cadáver de un hombre.
El cuerpo presentaba una característica aterradora: le faltaban la cabeza y ambas manos.
La Policía intervino inmediatamente y los restos fueron trasladados a la morgue del Hospital Regional. En un principio, la ausencia de esas partes del cuerpo dificultó la identificación de la víctima.
No obstante, una cicatriz quirúrgica permitió establecer que se trataba del contador desaparecido. La identificación fue confirmada por una familiar, que reconoció una marca correspondiente a una operación de apendicitis.
La desaparición se había convertido en un asesinato.
Dos días después, el 27 de agosto, una patrulla policial encontró una camioneta rural Fiat 1500 azul abandonada en la ciudad de Azul. El vehículo pertenecía a Ruiz y presentaba manchas de sangre en su interior.
Las pruebas reunidas comenzaron a comprometer al propio gerente de Noel, quien había denunciado la defraudación y sostenido sospechas sobre su empleado.
Espiñeyra fue detenido y, durante los interrogatorios, terminó confesando el crimen.
Según la reconstrucción del caso, el gerente había mantenido una violenta discusión con Ruiz, quien conocía las maniobras fraudulentas que se desarrollaban dentro de la empresa. Durante ese enfrentamiento, Espiñeyra lo asesinó y posteriormente trasladó el cadáver a su domicilio.
El cuerpo permaneció aproximadamente 24 horas en el baúl de su automóvil. Después, el asesino utilizó un instrumento cortante para separar la cabeza y las manos de la víctima, con la intención de dificultar su identificación.
Los restos fueron abandonados en distintos lugares. Mientras el cuerpo apareció en Chapadmalal, la cabeza y las manos fueron arrojadas al río Paraná, durante un viaje en lancha que Espiñeyra realizó desde la zona de Tigre.
La investigación también permitió reconstruir el entramado económico que rodeaba al asesinato. El gerente había participado en maniobras fraudulentas dentro de Noel y las sospechas alcanzaron a Aelita Ivars de Martiarena, empleada de la compañía que se desempeñaba como cuentacorrentista.
Pero la relación entre los protagonistas no era únicamente laboral.
De acuerdo con la reconstrucción, Aelita había mantenido relaciones sentimentales tanto con Ruiz como con Espiñeyra, una circunstancia que convirtió el expediente en una historia todavía más compleja.
La mujer, de 36 años y madre de dos niñas, había sido primero amante del contador y posteriormente del gerente. Su participación en las irregularidades económicas también fue investigada por la Justicia.
El fiscal sostuvo que Espiñeyra había ejecutado materialmente las maniobras fraudulentas, aprovechando su posición dentro de la empresa, mientras que Martiarena había colaborado en determinadas operaciones administrativas.
La investigación reveló que las irregularidades incluían movimientos de dinero, registros falsos y maniobras destinadas a ocultar faltantes de caja. El asesinato del contador quedó así vinculado con una red de engaños que se había desarrollado dentro de la propia compañía.
En 1974, seis años después del crimen, se conoció el fallo judicial. Espiñeyra fue condenado a prisión perpetua, además de afrontar las consecuencias legales de los delitos económicos investigados. Su destino fue la cárcel de Sierra Chica.
Sin embargo, la historia todavía reservaba un último episodio desconcertante.
En 1977, cuando empleados del cementerio marplatense se preparaban para trasladar los restos de Aelita Ivars de Martiarena, fallecida el 12 de mayo de 1972, encontraron entre sus restos una tijera quirúrgica de considerable tamaño, ubicada a la altura del tórax.
El descubrimiento volvió a despertar el interés público por el Caso Noel y por la mujer que había quedado involucrada en aquella trama.
El hallazgo agregó una dimensión todavía más enigmática a la historia. Sin embargo, el objeto encontrado no permite establecer por sí solo las circunstancias de su presencia entre los restos ni atribuirle una relación directa con el asesinato.
A más de medio siglo de aquellos acontecimientos, el Caso Noel permanece como uno de los capítulos más oscuros de la crónica policial de Mar del Plata.
Una desaparición, una estafa millonaria, un cuerpo mutilado y un triángulo amoroso conformaron una historia que durante meses ocupó la atención de los medios y de la sociedad marplatense.
El paso del tiempo no borró la singularidad de aquel crimen, que encontró un lugar entre los relatos más inquietantes del pasado de la ciudad y que todavía hoy sorprende por la sucesión de acontecimientos que lo rodearon.
El Rincón Marplatense es una nueva sección que, cada domingo, invita a recorrer la historia y la identidad de la ciudad a través de relatos, curiosidades y personajes que dejaron huella en Mar del Plata. Este espacio está dedicado al marplatense y a todo aquello que forma parte de su vida cotidiana: sus hábitos, anécdotas, tradiciones, edificios históricos y escenas que construyen la memoria colectiva de la ciudad. Un lugar para redescubrir historias que forman parte del alma marplatense y que ayudan a entender cómo se fue construyendo la identidad de sus ciudadanos.
