A 71 años del bombardeo de Mar del Plata: los objetivos atacados y las huellas que dejó en la ciudad
El 19 de septiembre de 1955, buques de la Marina de Guerra bombardearon instalaciones militares y los depósitos de combustible de YPF durante el golpe de Estado contra Juan Domingo Perón. El ataque provocó daños en distintos sectores de Mar del Plata y obligó a miles de vecinos a abandonar sus viviendas.
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El 19 de septiembre de 1955, Mar del Plata fue escenario de uno de los episodios más significativos del golpe de Estado que terminó con el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. Durante esa jornada, unidades de la Marina de Guerra atacaron desde el mar distintos objetivos estratégicos de la ciudad, entre ellos los depósitos de combustible de YPF, la Escuela de Artillería Antiaérea de Camet y posiciones militares ubicadas en diferentes sectores urbanos.
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La operación comenzó durante las primeras horas de la mañana y estuvo encabezada por el crucero ARA 9 de Julio, acompañado por destructores de la Flota de Mar. También participó un avión naval Martin Mariner, que realizó un primer intento de ataque contra los depósitos de YPF.
La acción militar se produjo luego de que la Marina exigiera la rendición de las fuerzas que permanecían bajo control del gobierno nacional. Durante la madrugada, las autoridades militares locales habían informado sobre la posibilidad de un ataque y se dispuso la evacuación de parte de la población ubicada en la zona costera.
Uno de los principales objetivos fueron los tanques de combustible de YPF ubicados en el puerto, el primer ataque fue realizado por un avión naval alrededor de las 6.40, aunque las bombas no lograron destruir los depósitos.
Poco después intervino el ARA 9 de Julio, que abrió fuego desde el mar contra las instalaciones. De acuerdo con la reconstrucción realizada, el crucero disparó 68 proyectiles de seis pulgadas y nueve de los once tanques de combustible quedaron destruidos. La documentación militar consultada por investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata también registra el operativo y permite reconstruir los movimientos de los buques y los puntos alcanzados por los disparos. El incendio de los depósitos generó una importante columna de humo visible desde distintos sectores de la ciudad y provocó daños en instalaciones cercanas.
El bombardeo no se concentró exclusivamente en el puerto, sino que los buques también efectuaron disparos contra posiciones ocupadas por efectivos del Ejército. Entre los sectores señalados en las investigaciones históricas aparecen la zona del Golf Club, la rotonda de la Explanada y las inmediaciones de Juan B. Justo y Tucumán, donde se encontraban tropas y vehículos militares.
Otro de los principales objetivos fue la Escuela de Artillería Antiaérea de Camet. Cerca de las 11:20 hs., los destructores ARA San Juan, ARA San Luis y ARA Entre Ríos realizaron un ataque de aproximadamente doce minutos. El objetivo era neutralizar las instalaciones utilizadas para detectar y responder a los ataques aéreos, entre los elementos alcanzados estuvieron la antena del radar y el tanque de agua de la unidad militar.
Los efectos del bombardeo también quedaron registrados fuera de las instalaciones militares, a partir de testimonios de vecinos y fotografías históricas identificaron daños en diferentes puntos de la ciudad. Entre ellos aparecen sectores de Martínez de Hoz, 12 de Octubre y Elcano, Arenales entre O’Higgins y Juan B. Justo, Juan B. Justo y Magallanes.
Los testimonios reunidos por el proyecto de investigación incluyen relatos de personas que eran niños en 1955 y que décadas después describieron la caída de proyectiles, los daños en viviendas y la evacuación de sus familias. Uno de los testimonios señala que una bomba cayó sobre Martínez de Hoz, cerca de la Usina, mientras que otros vecinos recordaron explosiones y daños en las inmediaciones de 12 de Octubre y Elcano.
También fueron registrados daños en una vivienda ubicada en Elcano al 3400. Las fotografías conservadas en archivos locales permiten identificar las consecuencias materiales del ataque.
Antes de los bombardeos, las autoridades militares habían dispuesto la evacuación de la franja costera comprendida entre Playa Grande y la Bristol, con el objetivo de reducir la presencia de civiles en las zonas que podían convertirse en objetivos militares.
La medida no alcanzó a toda la población y muchos vecinos abandonaron sus viviendas durante el desarrollo del ataque. Los testimonios recopilados por la investigación de la UNMdP describen desplazamientos hacia sectores periféricos de la ciudad y la búsqueda de refugio en casas de familiares. La situación también generó temor en otros puntos de Mar del Plata, la estación ferroviaria fue mencionada entre los lugares sobre los que circularon versiones acerca de posibles nuevos ataques, lo que llevó a algunas familias a alejarse de la zona urbana.
La cantidad de víctimas civiles continúa siendo un aspecto discutido en las reconstrucciones históricas, la versión oficial de la época sostuvo que no hubo muertos civiles durante el ataque a los depósitos de YPF. Investigaciones posteriores documentaron personas heridas y daños materiales en viviendas y comercios, pero no permite establecer una cifra única y definitiva de víctimas fatales civiles.
Entre las muertes documentadas se encuentra la del cabo principal maquinista Miguel Ángel Spera, integrante de la tripulación del ARA 9 de Julio, Spera fue asesinado a bordo del buque el 18 de septiembre, luego de negarse a participar de las maniobras vinculadas con el ataque.
El ataque se produjo en las horas decisivas del levantamiento militar contra Perón. Durante ese mismo 19 de septiembre se sucedieron comunicaciones políticas y militares que terminaron con la pérdida del control del gobierno. En Mar del Plata, después de los bombardeos, las fuerzas de la Marina asumieron el control de diferentes estructuras de la ciudad.
El capitán de corbeta Juan Miguel Biset quedó a cargo de la administración comunal como delegado militar, mientras que el capitán de fragata Carlos López asumió responsabilidades vinculadas con el comando militar local. La jornada también estuvo acompañada por manifestaciones y movimientos de personas en distintos puntos de la ciudad.
A más de siete décadas del ataque, la reconstrucción de lo ocurrido depende de documentos de distintas procedencias: partes militares, archivos estatales, fotografías, expedientes municipales y testimonios de vecinos.
La investigación desarrollada por el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNMdP, junto con el Archivo de la Imagen y la Palabra del Centro de Estudios Históricos, reunió cuarenta testimonios de personas que vivieron los acontecimientos durante su infancia y el trabajo también incorporó material fotográfico para reconstruir los lugares afectados.
Los documentos permiten ubicar los principales objetivos militares, pero también muestran otra dimensión que son los efectos sobre la población civil. Las explosiones no quedaron restringidas a los depósitos de YPF ni a las instalaciones de Camet, sino que también evacuaciones, los daños en viviendas y la incertidumbre atravesaron diferentes barrios.
El 19 de septiembre de 1955 dejó así una huella en la geografía de Mar del Plata, los tanques de YPF, la zona portuaria, Camet, el Golf Club, Juan B. Justo, Martínez de Hoz, Elcano, Arenales y otros sectores aparecen vinculados en documentos, fotografías y testimonios que permiten reconstruir, con mayor precisión, cómo un conflicto político y militar de alcance nacional se trasladó durante horas a las calles de la ciudad.
