El Rincón Marplatense: Santa Rosa de 1946, la tormenta que la ciudad nunca pudo olvidar
A 80 años de uno de los episodios más dolorosos de la historia portuaria local, el violento temporal que azotó la costa dejó embarcaciones hundidas, decenas de víctimas y una herida que permanece en la memoria de la ciudad.
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Evelyn Marzoa
Entre el 29 y el 30 de agosto de 1946, un feroz temporal sorprendió a numerosas embarcaciones que habían salido a trabajar frente a las costas bonaerenses. Las reconstrucciones históricas describen fuertes vientos, un oleaje extraordinario y condiciones que rápidamente se volvieron imposibles para las pequeñas lanchas pesqueras de la época.
La historia de aquellos días permite reconstruir un Puerto muy diferente al que conocemos actualmente. Por entonces, la colonia pesquera estaba integrada por unas 250 lanchas y numerosas familias cuya vida cotidiana dependía estrechamente de lo que los hombres lograban obtener cada jornada en el mar.
La tragedia ocurrió, además, en un momento particular para la actividad. Una extensa huelga que había afectado el suministro de combustible acababa de finalizar y existía una fuerte necesidad de volver a trabajar. Por aquellos años, la captura del cazón había adquirido especial importancia económica debido al valor de su aceite de hígado, por lo que muchas embarcaciones se alejaban durante horas de la costa.
Durante aquella madrugada, el temporal alcanzó a la flota mientras muchas de las lanchas todavía permanecían en el agua.
Con el paso de las horas, la ausencia de varias embarcaciones comenzó a encender las alarmas en la banquina. Familias, compañeros y amigos aguardaban noticias mientras se intentaba determinar qué había ocurrido con los pescadores.
Entre las lanchas asociadas a la tragedia aparecen Pumará, Palma Madre, Happy Days, El Halcón y Quo Vadis. Las reconstrucciones históricas presentan algunas diferencias respecto del número definitivo de víctimas, aunque distintos registros periodísticos posteriores ubican el saldo en 31 pescadores muertos o desaparecidos.
Uno de los episodios más dramáticos se produjo cerca de Quequén, donde el Quo Vadis naufragó a unos 600 metros de la costa. Como consecuencia del siniestro, cinco de sus tripulantes perdieron la vida, mientras que otros dos lograron sobrevivir.
Mientras tanto, la incertidumbre continuaba. Aviones sobrevolaron la zona y distintas naves participaron de las tareas de búsqueda. Con el correr de los días aparecieron restos de embarcaciones destruidas, algunos de ellos dispersos a lo largo de varios kilómetros de costa.
También hubo noticias que devolvieron algo de esperanza. El Buenaventura, cuyo destino inicialmente se desconocía, consiguió llegar el 2 de septiembre al puerto de Montevideo con toda su tripulación a salvo.
La magnitud del desastre terminó trascendiendo los límites de la ciudad. En 1947 se sancionó la Ley Nacional 13.009, mediante la cual se estableció una ayuda económica destinada a los familiares de los pescadores y tripulantes muertos o desaparecidos durante el temporal del 29 y 30 de agosto de 1946.
Con el paso de las décadas, aquella catástrofe se convirtió en una de las páginas más dolorosas de la historia pesquera marplatense. Detrás de las cifras quedaron padres, hijos, hermanos y compañeros que habían partido para cumplir una jornada laboral y jamás pudieron regresar.
A 80 años de aquella madrugada, la tragedia de Santa Rosa continúa formando parte de la memoria del Puerto. El episodio recuerda una época en la que cientos de hombres se internaban diariamente en el océano a bordo de pequeñas embarcaciones de madera, enfrentándose a condiciones que podían cambiar de manera abrupta.
La historia permanece como testimonio de esa relación inseparable que Mar del Plata mantiene con el Atlántico: el mismo que durante generaciones dio trabajo y sustento a miles de familias y que, aquel invierno de 1946, protagonizó una de las jornadas más trágicas que recuerde la ciudad.
