El Rincón Marplatense: históricos hallazgos que emergieron de la arena a lo largo de los años
Joyas, monedas, objetos insólitos y fósiles de millones de años fueron descubiertos en distintos puntos de la costa marplatense. A ellos se suman piezas históricas recuperadas en la ciudad que permiten reconstruir pequeños fragmentos de su pasado.
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Las playas de Mar del Plata esconden mucho más que caracoles debajo de la arena. Décadas de actividad turística, el movimiento permanente del mar y la erosión de los acantilados hicieron que, con el paso de los años, salieran a la luz objetos de todo tipo: monedas, anillos, cadenas, piezas curiosas y restos de animales que habitaron la región hace millones de años.
La multitudinaria reunión de detectoristas realizada este fin de semana en Playa Grande, que convocó a más de 300 participantes de distintos puntos de Argentina y Uruguay, volvió a poner el foco sobre aquello que permanece oculto bajo la superficie y despertó una pregunta inevitable: ¿cuáles fueron algunos de los hallazgos más sorprendentes registrados en la historia de Mar del Plata y su costa?
Uno de los casos documentados corresponde a un detectorista marplatense que en 2023 contó uno de sus descubrimientos más particulares. Mientras realizaba una búsqueda en la zona del Espigón de Pescadores encontró un recipiente que contenía collares de perlas, anillos de plata y cadenas bañadas en oro.
El hallazgo despertó una particular incógnita. El buscador consideró que los elementos podrían haber sido depositados en el mar junto con las cenizas de una persona, aunque nunca pudo determinarse con certeza cuál era el origen de las piezas.
Los anillos de oro también aparecen entre los objetos de mayor valor encontrados en las playas. El mismo detectorista relató haber localizado piezas de varios gramos y explicó que el sector próximo al agua suele ser uno de los puntos elegidos para realizar las búsquedas.
La explicación está relacionada con la propia dinámica de una jornada de playa: las personas pueden perder anillos, cadenas, pulseras, monedas y otros objetos pequeños sin advertirlo, mientras que el movimiento de las olas y de la arena termina por enterrarlos.
No todos los descubrimientos, sin embargo, son valiosos. Entre los elementos encontrados por los aficionados aparecen también llaves, monedas contemporáneas, latas y numerosos residuos metálicos. Incluso se registraron objetos tan inesperados como una dentadura postiza.
La búsqueda de tesoros en las playas marplatenses está lejos de ser una actividad reciente. Ya a comienzos de este siglo se documentaba la presencia de personas que esperaban la caída del sol para recorrer la costa con detectores y pequeñas palas en busca de monedas, anillos y piezas de oro perdidas durante las temporadas de verano.
Para quienes practican esta actividad, los temporales pueden convertirse en aliados inesperados. El oleaje y las fuertes mareas modifican el perfil de las playas, retiran importantes cantidades de arena de determinados sectores y pueden dejar expuestas capas que permanecieron enterradas durante años.
Existe además una particularidad en las playas céntricas. A fines de la década de 1990 se realizó el histórico refulado, una gigantesca obra mediante la cual se incorporó arena para recuperar superficie costera. Aquella intervención cambió profundamente la fisonomía de sectores emblemáticos y también sepultó bajo nuevas capas elementos que hasta entonces se encontraban mucho más cerca de la superficie.
Por eso, después de fuertes sudestadas, los buscadores suelen prestar especial atención a los sectores donde el mar retiró arena: debajo pueden aparecer objetos que permanecieron ocultos durante décadas.
Pero no todos los tesoros marplatenses surgieron de un detector de metales. La ciudad también fue escenario de la recuperación de objetos históricos cuyo interés trasciende ampliamente su precio.
Uno de los casos más singulares ocurrió en 2021, cuando la Policía Federal recuperó en una vivienda de Mar del Plata un antiguo cañón naval inglés de mediados del siglo XIX.
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La pieza estaba siendo ofrecida para la venta y fue localizada después de una investigación que se había iniciado a partir de una denuncia efectuada en España. Los especialistas determinaron que poseía un importante valor patrimonial y cultural y el procedimiento quedó bajo intervención de la Justicia Federal de Mar del Plata. Si bien el cañón no fue encontrado debajo de la arena, constituye una de las piezas antiguas más llamativas recuperadas en la ciudad.
Sin embargo, para encontrar los auténticos gigantes ocultos en el suelo marplatense hay que retroceder muchísimo más en el tiempo.
La costa de Mar del Plata y sus alrededores es reconocida por la riqueza paleontológica de sus acantilados. Allí, la erosión provocada por el viento, las precipitaciones y el mar deja progresivamente al descubierto sedimentos antiguos y, en ocasiones, restos de animales que vivieron en la región mucho antes de la aparición del ser humano moderno.
En 2024, Patricia Salicio caminaba por las playas acantiladas frente al GADA 601 cuando observó restos que llamaron su atención. El descubrimiento terminó revelando la presencia de tres perezosos terrestres gigantes de la especie Scelidotherium leptocephalum.
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Los restos estaban asociados a una antigua paleocueva, una circunstancia que convirtió al hallazgo en un registro particularmente interesante para los especialistas. Estos animales eran muy diferentes de los pequeños perezosos actuales y formaron parte de la megafauna que habitó Sudamérica durante la prehistoria.
Ese mismo año se produjo otro descubrimiento extraordinario, esta vez en las playas de Santa Isabel. Un niño de apenas cuatro años que caminaba junto a familiares observó huesos que sobresalían del terreno.
Los especialistas determinaron que pertenecían a un Glossotherium robustum, otra especie de perezoso terrestre gigante que habitó la región durante el Pleistoceno.
Entre los restos recuperados apareció un impresionante cráneo de aproximadamente 55 centímetros, además de dientes, costillas y otras partes del esqueleto. El ejemplar pasó a integrar la colección paleontológica del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia y llamó especialmente la atención por sus dimensiones.
Chapadmalal también guarda bajo sus barrancas una historia que se remonta millones de años. En 2023, una nena de nueve años que recorría la playa junto a su familia descubrió restos que posteriormente fueron identificados como pertenecientes a dos gliptodontes.
La antigüedad estimada de aquellos fósiles fue situada entre 2,5 y 3 millones de años, convirtiendo una simple caminata por la costa en el punto de partida de un importante descubrimiento paleontológico.
Los gliptodontes fueron grandes mamíferos acorazados emparentados con los actuales armadillos. Su presencia está ampliamente registrada en la región pampeana y sus restos forman parte de la extraordinaria riqueza fósil preservada en los acantilados bonaerenses.
Desde anillos de oro, collares de perlas, cadenas, monedas y una insólita dentadura postiza, hasta un cañón inglés del siglo XIX, cráneos de enormes perezosos terrestres y restos de gliptodontes de millones de años, los hallazgos registrados en la ciudad muestran que no todos los tesoros tienen el mismo valor.
Algunos pueden cotizarse por el metal con el que fueron fabricados. Otros valen por la historia personal que probablemente tuvieron detrás. Y existen aquellos cuyo verdadero tesoro es la información que ofrecen sobre un pasado remoto.
La costa marplatense funciona, de alguna manera, como un enorme archivo del tiempo. Cada temporal que remueve la arena y cada fragmento de acantilado que queda expuesto abre una nueva posibilidad: que otro pedazo de la historia vuelva a salir a la superficie.
Escritora y periodista.
