SADOP movilizó a más de 500 delegados y envió un fuerte mensaje frente a la crisis en las escuelas privadas
Con presencia de ministros bonaerenses y referentes de la Iglesia, la conducción del gremio docente cerró un congreso provincial centrado en las condiciones de trabajo, la organización colectiva y la contención frente al impacto social en las aulas.
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En medio de un escenario económico y social cada vez más complejo dentro de las aulas, el Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) de la provincia de Buenos Aires congregó a más de medio millar de delegados de escuelas de gestión privada en Mar del Plata.
Fueron dos jornadas de debate cruzadas por un reclamo central: la necesidad de articular respuestas colectivas ante el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo que atraviesan las comunidades educativas.
Bajo la consigna "Habitar la escuela, construir la organización", el encuentro sirvió como plataforma para medir la temperatura del sector en los colegios bonaerenses y fijar posición gremial.
La secretaria general de la seccional provincia, Adriana Donzelli, marcó la línea del plenario con una frase contundente: "Nadie debe dejar la vida trabajando. Frente a los problemas sociales que nos afectan como docentes, la respuesta no puede ser individual, sino necesariamente colectiva y organizada".
El cónclave evidenció, además, un fuerte respaldo institucional y político hacia la conducción sindical. A lo largo del programa de paneles expusieron desde el obispo local, Ernesto Giobando, hasta referentes académicos e inspectores del área educativa.
El dictamen final, en tanto, sumó presencia en el territorio del Gabinete provincial: compartieron mesa la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi; el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa; y la titular del gremio a nivel nacional, Marina Jaureguiberry.
De esta forma, la dirigencia de SADOP cerró filas para reforzar la representación interna en las escuelas privadas, en un contexto donde el rol del delegado pasa a ser clave no solo para la discusión salarial, sino como sostén político y laboral ante la contingencia social cotidiana.
