Depresión: las señales que no siempre son evidentes y pueden ayudar a detectarla a tiempo
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas y organismos sanitarios remarcan la importancia de prestar atención a cambios que pueden pasar inadvertidos. Alteraciones del sueño, aislamiento, irritabilidad, cansancio o pérdida de interés también pueden ser manifestaciones de un cuadro depresivo.
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Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha destinada a generar conciencia, derribar estigmas y promover la detección temprana y el acceso a la atención. En ese contexto, reconocer los síntomas de la depresión adquiere especial importancia, ya que no siempre se presenta de una manera evidente.
Aunque suele asociarse principalmente con la tristeza, la depresión puede manifestarse de distintas formas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como un trastorno caracterizado por un estado de ánimo deprimido o por la pérdida del placer o del interés en actividades durante períodos prolongados.
Una de las claves para diferenciar un episodio depresivo de las variaciones emocionales habituales es su persistencia. Según la OMS, los síntomas se presentan durante la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas, y pueden interferir en la vida familiar, social, académica o laboral.
Entre las señales que pueden aparecer se encuentran la dificultad para concentrarse, sentimientos excesivos de culpa o baja autoestima, desesperanza respecto del futuro, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o el peso y una marcada falta de energía.
Sin embargo, no todas las personas manifiestan el cuadro de la misma manera. La irritabilidad, el retraimiento social o dejar progresivamente de disfrutar actividades que antes generaban interés pueden ser señales a las que conviene prestar atención, especialmente cuando representan un cambio respecto del comportamiento habitual.
También es importante observar el funcionamiento cotidiano. Una persona puede continuar trabajando, estudiando o cumpliendo determinadas obligaciones y, aun así, atravesar un profundo malestar. Por eso, la presencia de varios cambios persistentes y su impacto sobre la vida diaria son elementos que deben ser evaluados por un profesional de la salud y no mediante un autodiagnóstico.
La depresión tiene tratamientos eficaces. La OMS señala que existen intervenciones psicológicas y, dependiendo de la gravedad y de cada caso, pueden utilizarse medicamentos. La terapia cognitivo-conductual, la activación conductual, la psicoterapia interpersonal y la terapia orientada a la resolución de problemas se encuentran entre los tratamientos psicológicos con evidencia.
Ante la sospecha de depresión, la recomendación es hablar sobre lo que ocurre y consultar con un profesional. Mantener el contacto con personas de confianza, sostener en la medida de lo posible rutinas de sueño y alimentación, realizar actividad física y evitar el consumo perjudicial de alcohol pueden acompañar el proceso, pero no reemplazan la evaluación profesional cuando los síntomas persisten.
Existen, además, señales que requieren una intervención inmediata. Expresar deseos de morir, manifestar que no existen razones para seguir viviendo, hablar de sentirse una carga para los demás, despedirse de personas cercanas, regalar pertenencias importantes o realizar acciones orientadas a hacerse daño son indicadores de alarma.
Frente a estas situaciones, preguntar directamente si la persona está pensando en suicidarse no aumenta el riesgo. Tanto la OMS como las recomendaciones sanitarias argentinas destacan que hablar abiertamente puede facilitar la detección y permitir que la persona exprese lo que está atravesando.
Si existe un riesgo cierto o inmediato, la indicación es no dejar sola a la persona, escucharla sin juzgar, procurar que no tenga acceso a elementos con los que pueda hacerse daño y buscar asistencia sanitaria de manera urgente.
En Argentina funciona la línea nacional gratuita 0800-999-0091, disponible las 24 horas, los 365 días del año. El servicio brinda orientación, contención y una evaluación inicial ante crisis o urgencias de salud mental y puede articular una derivación con los recursos sanitarios de cada jurisdicción.
La depresión y el suicidio no son equivalentes: no todas las personas con depresión presentan ideas suicidas y no todas las personas que atraviesan una crisis suicida tienen un diagnóstico de depresión. Sin embargo, detectar cambios de comportamiento, escuchar sin minimizar el sufrimiento y facilitar el acceso a ayuda profesional pueden resultar fundamentales. La prevención también comienza por poder hablar.
