Mitos y realidades de las alergias en invierno: “Hay muchos síntomas porque la gente está encerrada”
Sergio Díaz, especialista del HPC, explicó por qué aumentan las alergias en esta época del año, cómo diferenciarlas de un resfrío y qué medidas aplicar en el hogar para reducir la exposición a ácaros y mejorar la calidad de vida.
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Aunque comúnmente se asocian a la primavera, las alergias respiratorias también se intensifican durante el invierno debido a cuestiones climatológicas y hábitos que suceden en esta época del año. Así lo explicó el doctor Sergio Díaz, especialista del Hospital Privado de Comunidad, quien detalló los mecanismos, desencadenantes y medidas preventivas frente a estas afecciones.
En primer lugar, el profesional definió en diálogo con El Marplatense el cuadro clínico al señalar que “la alergia es una reacción inflamatoria exagerada del cuerpo mediada por una proteína que se llama inmunoglobulina E”. En esa línea, subrayó la importancia de un diagnóstico preciso: “Para poder decir que una persona es alérgica o que tiene este tipo de reacción, debe tener confirmada la existencia de esa proteína”.
En relación con los factores que activan estas respuestas, Díaz explicó que “el alérgico tiene una reacción específica contra algo externo a su cuerpo y eso puede ser tanto el polen, ácaros, polvo o cualquier planta”. En ese sentido, indicó que durante el invierno se incrementan los síntomas en quienes son sensibles al polvo doméstico: “Los peores momentos van a ser los períodos que más tiempo esté encerrado en un lugar donde hay muchos ácaros”, y agregó que “las épocas de invierno suelen tener muchos síntomas igual porque están encerrados, o sea, pasan de una habitación cerrada a otra habitación cerrada”.
El especialista también diferenció entre los alérgenos estacionales y los que generan síntomas persistentes durante todo el año: “Hay síntomas que son perennes, es decir, durante todo el año”. Además, aclaró que la presencia de ácaros es parte del entorno habitual: “No es un problema que existan los ácaros, sino que las personas, por algún error en su código genético, atacan cosas que son normales del aire”.
Respecto al contexto ambiental, Díaz destacó que en ciudades como Mar del Plata “por la presión y la humedad de la zona, los alérgenos están muy cerca de la zona nasal, flotan a una altura que es muy cercana a la de la mucosa nasal, entonces se está más predispuesto”.
Sobre la diferencia entre alergia y resfrío, el médico fue categórico: “El alérgico hace crisis de estornudos, no para de estornudar. Es un continuo de por lo menos cinco a diez estornudos de corrido”, mientras que en infecciones “se logra un cúmulo de respuestas, se expulsa ese cúmulo y el cuerpo por un tiempo suele estar más tranquilo”.
En cuanto a la prevención, recomendó mantener ambientes “lo más minimalista que se pueda”, evitar alfombras, ventilar los espacios y realizar la limpieza “o con barbijo o con trapo húmedo, o las dos cosas juntas, no con trapo seco”.
Finalmente, el especialista remarcó el impacto de estas afecciones en la vida cotidiana: “Tiene mucho que ver con la calidad de vida”, y concluyó que “si bien ninguna de las alergias es curable, sí son tratables y se le puede dar una calidad de vida parecida a las personas no alérgicas”.
