Sea Lion sigue adelante: las petroleras descartan frenar el proyecto en Malvinas tras los anuncios de Milei
Navitas Petroleum y Rockhopper mantuvieron sus planes para explotar el yacimiento ubicado al norte de las islas. El Gobierno argentino busca elevar el costo económico y legal para las compañías involucradas.
:format(webp):quality(60)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/09/sea_lion.webp)
El proyecto petrolero Sea Lion mantiene su hoja de ruta pese a la nueva ofensiva anunciada por Argentina contra las empresas que desarrollan actividades en las Islas Malvinas sin autorización nacional. Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, socias en el emprendimiento, dejaron en claro que por el momento no prevén modificar sus planes ni detener el desarrollo del yacimiento.
El negocio tiene una dimensión considerable. Navitas controla el 65% del proyecto y Rockhopper el 35%, mientras que las estimaciones ubican los recursos petroleros de Sea Lion en alrededor de 1.700 millones de barriles. Las empresas ya tomaron la decisión final de inversión y apuntan a comenzar la producción en 2028, con una inversión proyectada de unos 2.200 millones de dólares.
Ese avance es precisamente el que encendió las alarmas en Buenos Aires. Durante la cadena nacional del jueves, Javier Milei anunció que enviará al Congreso una iniciativa para endurecer las consecuencias para quienes participen de explotaciones económicas en Malvinas sin permiso argentino. El esquema pretende alcanzar no solamente a las operadoras, sino también a proveedores y otros actores vinculados con esos proyectos, además de impedir que las firmas sancionadas contraten en el país.
Frente a ese escenario, Navitas y Rockhopper defendieron la continuidad de Sea Lion. Las compañías reconocen como válidos los permisos otorgados por las autoridades de las islas y cuentan con el respaldo del Reino Unido, mientras que Argentina desconoce esas licencias y considera ilegales las operaciones realizadas sin su consentimiento. Rockhopper y Navitas ya habían sido alcanzadas anteriormente por medidas argentinas que las inhabilitaron para operar en el territorio nacional.
La tensión política, sin embargo, tuvo una repercusión inmediata en los mercados. Tras los anuncios del Gobierno argentino, las acciones de Rockhopper cayeron más de un 5% en Londres y las de Navitas retrocedieron alrededor de un 2% en Tel Aviv durante la jornada del viernes.
Así, la disputa por Malvinas suma ahora un frente económico de creciente peso: mientras Argentina intenta dificultar la explotación de los recursos del Atlántico Sur mediante nuevas sanciones, las compañías detrás de Sea Lion sostienen un proyecto multimillonario que ya ingresó en una etapa decisiva camino a la producción.
