Se desploman las acciones de Rockhopper en Malvinas
La petrolera británica confirmó que continuará con el desarrollo offshore junto a la israelí Navitas, pese a las sanciones impulsadas por el Gobierno argentino. La salida de contratistas y la presión judicial y diplomática de la Argentina golpearon con fuerza a la compañía en la Bolsa de Londres.
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Las acciones de Rockhopper Exploration, una de las empresas involucradas en el proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, sufrieron este lunes una fuerte caída en la Bolsa de Londres y llegaron a retroceder casi un 20%, en medio de la creciente tensión entre la Argentina y las compañías que participan de la explotación de hidrocarburos en la zona.
El desplome se produjo luego de que la empresa británica ratificara que mantiene sus planes para avanzar con Sea Lion, pese a las sanciones anunciadas por el Gobierno de Javier Milei y a las dificultades que comenzaron a aparecer entre los proveedores vinculados al proyecto.
Según los datos difundidos durante la jornada, Rockhopper llegó a registrar una baja cercana al 19%, mientras sus acciones se ubicaban alrededor de los 48-49 peniques. La compañía acumula además una pérdida significativa durante las últimas semanas, donde el retroceso alcanza aproximadamente el 32% en el último mes.
Uno de los principales factores que explican la reacción de los mercados es la decisión de Halliburton de retirarse de las actividades vinculadas con Sea Lion.
La compañía estadounidense comunicó que ni ella ni sus subsidiarias continuarán participando en tareas de exploración o producción en las Islas Malvinas, después de tomar contacto con autoridades argentinas que le advirtieron sobre el nuevo marco legal y las posibles consecuencias civiles y penales de intervenir en la explotación de recursos naturales en el territorio reclamado por la Argentina.
Rockhopper reconoció que el proyecto deberá reemplazar a dos contratistas que se retiraron. Sin embargo, la empresa sostuvo que Sea Lion continúa adelante y que, por el momento, no prevé un impacto material adverso sobre su desarrollo.
La reacción de los inversores fue, sin embargo, mucho más negativa que la evaluación presentada por la petrolera.
Rockhopper anunció una ampliación de capital por unos US$200 millones, con el objetivo de garantizar el financiamiento de sus actividades hasta mediados de 2028.
La contradicción entre el discurso de la compañía y la reacción de los mercados quedó expuesta este lunes. Mientras Rockhopper asegura que la salida de contratistas puede ser compensada y que el proyecto continúa con el respaldo del Gobierno de las Islas Malvinas y del Reino Unido, los inversores parecen estar incorporando un escenario de mayor riesgo político, jurídico y operativo.
La propia empresa reconoció que sus previsiones podrían verse afectadas si fracasa o se demora la sustitución de los contratistas, si otras compañías abandonan el proyecto o si aumenta la presión del Gobierno argentino y se producen nuevos cambios regulatorios o geopolíticos.
