La Florida y los puntos verdes: “Es una lucha constante”
Margarita Ghan, vecina y referente de la Asociación de Fomento, contó cómo trabajan para mantener limpio el barrio y advirtió por los residuos que algunos vecinos arrojan junto a los restos de poda.
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En el barrio La Florida hay una organización para mantener los espacios verdes. Hay puntos verdes, días de recolección y pautas para la poda. Pero no siempre alcanza.
“Es una lucha constante”, resumió Margarita Ghan, vecina del barrio y referente de la Asociación de Fomento, en diálogo con El Marplatense.
La Florida es una reserva forestal. Por eso, la poda de árboles y arbustos tiene reglas específicas. Los vecinos deben contar con autorización del EMSUR para podar especies ubicadas en la vereda o dentro de sus viviendas.
Cuando los restos superan el metro cúbico, además, deben contratar un contenedor.
El barrio también tiene sus propios puntos verdes. Son esquinas destinadas a recibir restos de poda y de corte de pasto. El servicio de recolección, conocido como “almejero”, pasa todos los martes.
El sistema funciona. El problema aparece cuando los puntos verdes empiezan a recibir otro tipo de residuos.
De la poda al basural
Ghan explicó que los lugares destinados a los restos verdes terminan muchas veces convertidos en pequeños basurales.
Según contó, algunos vecinos arrojan allí residuos que no tienen relación con la poda. Al tratarse de calles con poca circulación de personas de otros barrios, considera que en muchos casos son los propios residentes quienes generan el problema.
“Eso cuesta mucho que lo respeten”, señaló.
El reclamo no apunta solamente a la limpieza. También al costo que termina asumiendo el municipio por residuos que, según la vecina, deberían ser responsabilidad de quienes los arrojan.
La situación se repite. “Es una lucha constante la que llevamos diaria”, dijo Ghan.
Y puso un ejemplo concreto. Al salir del barrio este lunes para ir a trabajar, encontró un sofá tirado en uno de los puntos verdes.
El barrio tiene un sistema para la poda. Lo difícil, dice Ghan, es lograr que todos lo respeten.
