La emotiva carta con la que Tulio Crespi se despidió de todos
El piloto e histórico preparador de autos de competición dejó preparada una carta que fue publicada en redes sociales por su familia tras su fallecimiento.
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“Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera", comienza el mensaje con el que Tulio Crespi se despidió de todos, en una carta post mortem publicada por su familia en redes sociales, tras conocerse su fallecimiento a los 88 años.
Su trayectoria como piloto y preparador de autos de competición lo llevó desde un taller porteño hasta instalarse definitivamente en Balcarce en 1980, por recomendación de Juan Manuel Fangio.
“Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad que me tocó al final del camino”, señala la publicación.
Su taller Crespi Competición se encargó de darle vida a diferentes autos y fórmulas que compitieron en diferentes categorías como el Turismo Carretera, el TC200 o la extinta Fórmula 2 Codasur. En su último proyecto incluyó la construcción de 22 monoplazas de Fórmula 1 para la serie Senna.
"No quiero que me recuerden por cómo me fui, sino por cómo viví”, escribió en su despedida.
Crespi ganó en su primera carrera en la que participó, el 22 de marzo de 1963 en el Autódromo General San Martín a bordo del Tulia 1, uno de los primeros monopostos que construyó. Esa victoria unió dos facetas que mantuvo durante gran parte de su vida, la construcción de autos y su conducción en pista.
Sus vehículos quedaron asociados a una forma artesanal de trabajo, basada en el conocimiento mecánico, la creatividad y la fabricación manual, aun cuando la tecnología y la electrónica ganaban espacio en el automovilismo.
“Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?”, escribe.
Y es que a lo largo de su vida se encargó de darle vida a diferentes autos de competición, uno de los más recordados, fue el Petiso-Torino que surgió tras una reparación al Torino del piloto de Turismo Carretera Nassif Steffano y que luego abrió camino para la construcción de los Tulia GT y Tulieta GT, autos de calle que llegaron a ser presentados en el Salón del Automóvil de París.
En su carta de despedida, Crespi agradece a su empleados, a los pilotos que confiaron en él, al ambiente del automovilismo y en particular a su familia. “Sin ustedes, nada de lo que hice hubiera tenido sentido. Ustedes fueron mi verdadero campeonato”.
"No estén tristes por mí. Sigan haciendo ruido. Sigan armando autos en talleres chiquitos pensando que pueden ganarle a los grandes, porque yo pude y lo hice", escribió Crespi.
Tulio Crespi dejó este mundo con un legado único y con construcciones que dejaron huella. Fue piloto pero por sobre todas las cosas, un artesano del automovilismo.
“Gracias por estos ochenta y ocho años de confianza. ¡Viva la vida, vamos que se puede! Gracias, gracias, gracias".
