La economía vuelve a quedar en el centro de la campaña: los datos que preocupan al Gobierno
Desocupación, caída de la industria y el consumo, inflación persistente y un riesgo país que volvió a subir forman parte del escenario económico que atraviesa la Argentina antes de las elecciones. Mientras Luis Caputo defiende el rumbo oficial, distintos sectores advierten sobre la incertidumbre hacia 2027.
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La economía y la política vuelven a quedar estrechamente vinculadas en la Argentina. Aunque desde la Casa Rosada buscan evitar definiciones apresuradas y todavía no avanzan con nuevas alianzas, distintos indicadores económicos volvieron a ocupar el centro de la discusión de cara al escenario electoral.
Uno de los principales puntos de preocupación está en el mercado laboral. La desocupación aumentó y una parte importante de los nuevos puestos de trabajo corresponde al sector informal. El trabajo no registrado ronda el 45%, mientras que la pobreza alcanzó el 32%, incluso entre personas que lograron incorporarse al mercado laboral.
A esto se suma el desempeño de distintos sectores productivos. La construcción registró una caída del 1,1% en el empleo, la primera en 15 meses, mientras que la industria acumula una baja interanual del 5,7%. El consumo masivo también retrocedió 1,1%.
La inflación de septiembre se ubicaría alrededor del 1,7%, en línea con el registro del mes anterior, aunque algunas consultoras proyectan una cifra cercana al 1,9%. De esta manera, el índice todavía se mantiene por encima del objetivo de llevarlo hacia el 1% mensual.
Otro de los interrogantes pasa por la actividad económica. En julio cayó 2,9% y algunos relevamientos privados registraron una leve recuperación en agosto. El resultado oficial del trimestre se conocerá en noviembre, aunque todavía existe incertidumbre sobre si la mejora de los últimos meses será suficiente para revertir el desempeño previo.
En ese contexto, también aparece la preocupación por los vencimientos de deuda de 2027. Mientras Caputo sostiene que la Argentina podrá afrontar sus compromisos, en los mercados persisten dudas sobre la capacidad financiera del país. El riesgo país llegó a los 640 puntos, luego volvió a acercarse a los 650 y acumuló un incremento del 19% durante septiembre.
El Banco Central, además, redujo el ritmo de compra de divisas. Durante septiembre adquirió unos 473 millones de dólares, alrededor de un 40% menos que en agosto. En paralelo, el Gobierno busca transmitir que cuenta con herramientas para responder ante eventuales episodios de tensión financiera.
El Gobierno defiende el rumbo económico
Luis Caputo volvió a respaldar el programa económico y descartó la posibilidad de una devaluación. El ministro sostuvo que las exportaciones alcanzarán los 100.000 millones de dólares este año y proyectó que llegarán a 180.000 millones en 2031.
Según Caputo, el modelo permitirá generar una mayor cantidad de dólares y no existen motivos para esperar una fuerte volatilidad cambiaria en 2027, aunque admitió que el Gobierno se prepara ante la posibilidad de que ocurra.
Javier Milei también defendió el esquema económico durante su visita a París y ante la OCDE. El Presidente aseguró que la Argentina cuenta con una importante capacidad de respuesta frente a eventuales intentos de desestabilización y sostuvo que 2028 podría convertirse en un año de fuerte crecimiento económico.
Al mismo tiempo, el Gobierno busca mostrar resultados en materia de inversiones. Durante las últimas semanas se anunciaron proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), entre ellos una inversión de Toyota por 1.350 millones de dólares para fabricar camionetas híbridas, otra de Total por 10.000 millones y nuevos desembolsos de Pan American Energy y Eramet.
Las advertencias sobre el modelo
Desde el Fondo Monetario Internacional también surgieron advertencias sobre la necesidad de ampliar el crecimiento económico. Tras la revisión de las cuentas argentinas, la vocera del organismo, Julie Kozack, planteó que la expansión no debería concentrarse únicamente en sectores como energía, agro y minería, sino extenderse hacia otras actividades.
Patricia Bullrich también planteó una preocupación similar y sostuvo que no alcanza con que algunos sectores registren un fuerte crecimiento mientras el comercio y la industria atraviesan dificultades. La exministra propuso generar un vínculo entre el crecimiento de actividades como las vinculadas a Vaca Muerta y la situación de la industria en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Mientras tanto, empresarios e inversores adoptan distintas estrategias frente al escenario económico. Algunos compran activos vinculados al dólar para cubrirse ante una eventual devaluación, mientras que otros se desprenden de bonos de mayor plazo. Parte del sector industrial demora decisiones de inversión y los ahorristas continúan recurriendo al dólar como mecanismo de cobertura.
Durante julio, las compras de dólares por parte de personas y empresas alcanzaron unos 3.300 millones de dólares, mientras que en agosto fueron de aproximadamente 2.800 millones. El destino de esas divisas incluye el atesoramiento, depósitos bancarios, transferencias al exterior y el pago de consumos en moneda extranjera.
