El osobuco se impone como el corte estrella para las empanadas más jugosas
Cada vez más cocineros eligen este corte económico de la pierna para preparar empanadas. Su cocción lenta potencia el colágeno natural, logrando un relleno tierno, jugoso y de sabor profundo.
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A la hora de preparar empanadas de carne, la mayoría recurre a opciones tradicionales como la carne picada, la nalga o el vacío. Sin embargo, un corte que durante años pasó inadvertido se convirtió en favorito entre cocineros y aficionados: el osobuco. Su aporte de colágeno y tejido conectivo lo vuelve ideal para obtener un relleno más jugoso, tierno y de sabor intenso.
El osobuco proviene de la parte baja de la pierna del animal y se caracteriza por su músculo firme, grasa infiltrada y el clásico hueso con tuétano en el centro. Aunque suele utilizarse para guisos y estofados, su rendimiento en preparaciones desmechadas lo posiciona como una alternativa cada vez más elegida para empanadas.
Los ingredientes necesarios para esta receta incluyen un kilogramo de osobuco, dos cebollas grandes, un morrón rojo, dos dientes de ajo, dos cucharadas de grasa vacuna o aceite, caldo o agua, sal y pimienta, pimentón, comino, ají molido, cebolla de verdeo, huevos duros, aceitunas opcionales y tapas para empanadas.
La preparación comienza dorando las rodajas de osobuco en una olla con grasa o aceite. Luego se agregan las cebollas, el morrón y el ajo picados, y se cocinan unos minutos. A continuación se incorporan los condimentos y se cubre con caldo o agua, cocinando a fuego bajo entre dos y tres horas hasta que la carne se desprenda sola del hueso.
Posteriormente se retira el osobuco, se desmenuza la carne y se descartan los huesos. La carne se mezcla con las verduras y se reduce el líquido hasta obtener un relleno espeso. Finalmente, se suma cebolla de verdeo, huevos duros y aceitunas si se desea, llevando el relleno a la heladera durante varias horas antes de armar las empanadas.
El secreto del resultado final radica en que el relleno debe reposar en frío. El descanso permite que la grasa y la gelatina natural del osobuco se solidifiquen levemente, dando más cuerpo a la mezcla y facilitando el armado de las empanadas. Para la cocción, se recomienda un horno bien caliente a 220°, que ayuda a sellar la masa rápidamente y conservar los jugos en el interior.
