El Gobierno busca reactivar el tren a Vaca Muerta
La iniciativa prevé conectar Añelo, en Neuquén, con Bahía Blanca para mejorar el transporte de insumos y la salida de la producción energética. El proyecto se enmarca en el acuerdo de infraestructura firmado con Washington y contempla la participación de inversores privados.
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El Gobierno nacional avanza en las gestiones para reactivar el proyecto ferroviario que conectará Vaca Muerta con el puerto de Bahía Blanca, con el objetivo de fortalecer la logística del sector energético y facilitar nuevas inversiones. La iniciativa forma parte de la agenda de infraestructura acordada con Estados Unidos y se encuentra en una etapa de coordinación con las provincias involucradas.
El proyecto, conocido como Corredor Norpatagónico o tren a Vaca Muerta, contempla unir Añelo, en Neuquén, con Bahía Blanca, mediante la recuperación de vías existentes y la construcción de nuevos tramos ferroviarios.
Según trascendió, el Gobierno nacional busca definir el esquema operativo y las condiciones para avanzar con la obra. La intención es que las inversiones necesarias sean financiadas mayoritariamente por el sector privado, aunque todavía no se resolvió si se mantendrá el diseño técnico original o se introducirán modificaciones.
La conexión ferroviaria apunta a resolver uno de los principales desafíos logísticos de Vaca Muerta: el traslado de arena, caños, equipos y otros insumos necesarios para la actividad hidrocarburífera, además de facilitar el transporte de la producción hacia los puertos.
El diseño técnico elaborado previamente contempla la intervención de 665 kilómetros de vías. De ese total, se prevé renovar 208 kilómetros, mejorar otros 374 y construir aproximadamente 83 kilómetros nuevos.
El trazado conectaría Bahía Blanca con Añelo, pasando por localidades como Cipolletti y Cinco Saltos. Sin embargo, el proyecto permanece formalmente suspendido y aún no hay una definición oficial sobre su configuración definitiva ni sobre los plazos para su ejecución.
La iniciativa se vincula con el Corredor Andes-Atlántico, una estrategia de cooperación en infraestructura que Argentina y Estados Unidos presentaron en septiembre de 2026. El entendimiento busca promover inversiones públicas y privadas en transporte, energía y minería, con el propósito de mejorar las conexiones entre las áreas productivas argentinas y los mercados internacionales.
El acuerdo contempla oportunidades para ampliar y rehabilitar ferrocarriles, puertos y vías navegables, además de impulsar proyectos vinculados con el desarrollo energético de Vaca Muerta.
Desde el Gobierno sostienen que el análisis de los proyectos ferroviarios comenzó antes de la firma del acuerdo, pero que las iniciativas se están coordinando con los objetivos establecidos junto a Washington.
Además, desde el oficialismo trabajan en nuevos esquemas contractuales para Ferroexpreso Pampeano y Ferrosur Roca, cuyas concesiones fueron prorrogadas de manera provisoria mientras se preparan nuevos procedimientos de contratación.
En paralelo, avanza la licitación para concesionar por 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, actualmente operadas por Belgrano Cargas y Logística. El proceso comprende 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias.
El próximo paso será definir el formato definitivo del tren a Vaca Muerta y avanzar en la preparación de los nuevos pliegos ferroviarios. La concreción de estas iniciativas será clave para determinar si el proyecto logra convertirse en una alternativa logística para acompañar la expansión de la producción energética argentina.
