El FMI respaldó el rumbo económico de Milei y pronosticó un crecimiento del 3,5% para 2027
El organismo internacional destacó el recorte de subsidios, los cambios laborales y los esfuerzos para reducir la deuda pública. Sin embargo, reconoció que la actividad económica argentina mostró resultados más débiles de lo previsto y advirtió sobre los riesgos inflacionarios y las dificultades de acceso al financiamiento.
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a respaldar las principales medidas económicas del gobierno de Javier Milei y anticipó una recuperación de la actividad en Argentina durante 2027. Según el organismo, la mejora estaría impulsada por el repunte de la inversión y el consumo privado, en un contexto de desaceleración de la inflación y continuidad de las reformas estructurales.
Las declaraciones fueron realizadas por Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, durante una conferencia de prensa en Tailandia, donde se desarrolla la reunión anual del organismo. El funcionario destacó los avances del país en materia de reducción de subsidios energéticos y sostenibilidad de la deuda pública.
Los datos económicos registrados durante 2026 fueron más débiles de lo que el Fondo había previsto en su informe de abril. A pesar de esa situación, el organismo mantiene expectativas de una recuperación gradual para el próximo año.
Uno de los principales puntos destacados por el organismo fue la decisión del Gobierno argentino de reducir los subsidios a la energía y permitir que los precios internos reflejen en mayor medida los valores internacionales.
El FMI consideró que estas medidas contribuyen a corregir desequilibrios fiscales y a mejorar las señales de precios en la economía. En ese sentido, incluyó a la Argentina entre los países de la región que avanzaron con políticas de reducción o eliminación de subsidios.
Sin embargo, el organismo también planteó la necesidad de revisar los mecanismos de asistencia económica para evitar que las medidas de alivio generen distorsiones. Como alternativa, recomendó fortalecer las transferencias directas y focalizadas hacia los hogares de menores ingresos.
Además, sugirió priorizar las inversiones en salud, educación e infraestructura productiva, con el objetivo de mejorar la productividad y proteger a los sectores más vulnerables.
El Fondo proyecta que la economía argentina comenzará a fortalecerse durante 2027, a partir de una recuperación progresiva de la demanda interna. Según el informe, la inversión y el consumo privado serían los principales motores de esa mejora, favorecidos por una eventual reducción de la inflación y la continuidad de las reformas impulsadas por el Gobierno de Milei.
El organismo también señaló que los países exportadores de energía, como la Argentina, podrían beneficiarse de los elevados precios internacionales de las materias primas.
De todos modos, las expectativas deben analizarse en un contexto de revisión de las proyecciones económicas. En su actualización de octubre, el FMI redujo su estimación de crecimiento para la Argentina al 2,1% en 2026, frente al 3,5% que había proyectado anteriormente. Para 2027, también recortó su pronóstico de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) al 3,5%, medio punto porcentual por debajo de la previsión previa.
Otro de los aspectos abordados por el FMI fue la sostenibilidad de la deuda pública. El organismo diferenció la situación argentina de la de otros países de la región y destacó los esfuerzos del Gobierno para fortalecer las cuentas fiscales. Según el informe, la Argentina y Ecuador presentan un panorama particular por la implementación de medidas orientadas a mejorar la sostenibilidad de sus compromisos financieros, con respaldo de recursos del propio Fondo.
Sin embargo, Chalk advirtió que el aumento de las tasas de interés a largo plazo dificulta el acceso al financiamiento y puede profundizar los problemas de las economías que arrastran desequilibrios fiscales. En ese escenario, el organismo insistió en la necesidad de mantener planes de consolidación fiscal creíbles y sostenibles en el tiempo, con una trayectoria descendente de la deuda.
El FMI también elogió la modernización laboral impulsada por el Gobierno argentino y sostuvo que las reformas destinadas a mejorar el entorno empresarial, aumentar la competencia y facilitar la integración comercial pueden contribuir al crecimiento económico. Chalk señaló que este tipo de medidas ya mostró resultados en distintos países de la región, entre ellos Argentina, Ecuador, El Salvador y Honduras.
A su vez, remarcó que América Latina necesita acelerar la productividad y atraer mayores inversiones para evitar que continúe ampliándose la brecha de ingresos respecto de Estados Unidos. Entre las prioridades planteadas por el organismo figuran la mejora de los marcos regulatorios, el desarrollo de infraestructura, la inversión en capital humano y la incorporación de nuevas tecnologías.
Pese al respaldo a las políticas económicas del Gobierno, el FMI advirtió que la inflación continúa siendo uno de los principales riesgos para la región. Entre los factores de presión mencionó el encarecimiento de la energía a nivel internacional y el posible impacto del fenómeno de El Niño sobre los precios de los alimentos.
En el caso argentino, el desafío será consolidar una desaceleración de los precios sin que las dificultades económicas sigan afectando el consumo y la actividad productiva.
