El club de las 5: especial Festival Internacional de Cine de Mar del Plata – Parte 1
Cinco recomendaciones (o no) para el fin de semana: “Caballo salvaje nueve”, “El agonista”, “The only living pickpocket in New York”, “Shaun el cordero: el monstruo de Mossy Bottom” y “Risa y la cabina del viento”.
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CABALLO SALVAJE NUEVE de Martin McDonagh, con John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi.
-McDonagh vuelve sobre los pasos de su cine, las duplas, la amistad, el cinismo, el humor negro, para contar el recorrido zigzagueante de un par de agentes de la CIA en los meses previos al golpe de estado de 1973 en Chile. La película es provocadora y, por momentos, bastante alocada, aunque se empantana con algunos simbologismos repetidos y personajes de reparto que no funcionan y abren incógnitas. Pero allí donde falla, funcionan la letra, el texto de McDonagh y las actuaciones de Malkovich y Buscemi, dos actores inmensos que encuentran aquí personajes que les sientan perfectos. Y es, también, visualmente admirable con su uso de los colores y una mirada extraviada de la geografía de la Isla de Pascua.
EL AGONISTA dirigida por Sebastián Manusovich y Pablo Pintor.
-Este documental está centrado en la figura de Manusovich, que es uno de los directores, una persona que nació con una discapacidad y que ha atravesado una vida intensa. Básicamente la película cuenta esa experiencia de vida, las dificultades pero también los momentos de luz y amabilidad, entre amigos, familiares, parejes, ex parejas e hijos que aparecen en cámara para interactuar con el protagonista. Si algo busca El agonista es no ser paternalista ni descarnada por el hecho de serlo, sino que muestra una, se atreve a trasgredir límites y a pensar desde un lugar diferente un tema que para sectores de la sociedad resulta un tabú.
THE ONLY LIVING PICKPOCKET IN NEW YORK de Noah Segan, con John Turturro, Giancarlo Esposito, Will Price.
-La película de Segan tiene la estética de lo que suponemos un film neoyorquino: la geografía, los personajes, la urbanidad como un ser viviente, incluso un leve tono de policial existencialista que le sienta bien. El director filman notablemente la ciudad y construye un relato que, en primera instancia, resulta fascinante: el día a día de un melancólico carterista, que por un hecho azaroso termina involucrado en una trama que lo supera. El problema es que en vez de abrazar el género como superficie, se vuelve discursivo. Y la película se va licuando entre secuencias de poco interés y apariciones de gente famosa que hace su numerito. Turturro está excelente, eso sí, y Buscemi… siempre Buscemi.
SHAUN EL CORDERO: EL MONSTRUO DE MOSSY BOTTOM dirigida por Steve Cox y Matthew Walker.
-La nueva película de los estudios Aardman es un deleite absoluto. Si la compañía estuvo en la cima de la creatividad durante muchos años, hay que reconocer que en la última década había ingresado en un pantano de películas del montón. Pero el regreso de Shaun en una trama que mezcla el disparate con el terror clásico a partir de un químico que hace crecer las cosas, es un deleite absoluto. No sólo la película tiene esa calidad narrativa del stop motion virtuoso, sino que además construye un relato que va siempre para adelante, que no se detiene a dar lecciones y que pone a la aventura y el humor como su norte principal. Una maravilla que nos reconecta con Aardman.
RISA Y LA CABINA DE VIENTO dirigida por Juan Cabral, con Diego Peretti, Elena Romero, Cazzu, Joaquín Furriel.
-Si bien esta película se vio en la edición anterior del Festival -y está disponible en Netflix-, bien vale la oportunidad de volver a verla en una pantalla grande. Es una historia de pérdidas, de fantasmas y de niños con inventiva. Un teléfono en un pueblo perdido tiene la virtud de conectar a la gente con los muertos, que esperan en una suerte de limbo. El film de Cabral no sólo es bello visualmente y sabe integrar lo fantástico al drama humano, sino que fusiona elementos no tan habituales para el cine argentino, y lo hace con absoluta pertinencia. Merece volver a verse o descubrirla.
