“Cuando Nolan te pone en una película, es como si el Papa te hubiera bendecido”
John Leguizamo atendió a El Marplatense desde su casa en Nueva York. Se mostró feliz por trabajar con el director de “El origen” y por la repercusión que tuvo la película: “Es un regalo increíble”.
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John Leguizamo es uno de los actores latinos con más presencia en Hollywood, uno de esos intérpretes de reparto que a fuerza de talento y carisma ha ganado protagónicos y reconocimiento. Nacido en Colombia en 1960, a los cuatro años se mudó con su familia a Estados Unidos donde hacia fines de los 80’s comenzó a insertarse en el mundo de la televisión y el cine: su primer crédito es nada más y nada menos que en una película del vanguardista Paul Morrissey (Mixed blood) y rápidamente trabajó bajo las órdenes de nombres importantes como Brian De Palma (Pecados de guerra, Carlito’s way) o Tony Scott (Revancha), e incluso apareció en tres episodios de la icónica División Miami, a la que ahora regresa en la anunciada Miami Vice ‘85. Y hasta fue el primer Luigi de la fallida adaptación del videojuego Súper Mario Bros. allá por 1993. Sin embargo, ese largo camino de más de cuatro décadas parece haber sido la preparación para lo que considera un “regalo increíble”, haber sido convocado por Christopher Nolan para interpretar a Eumeo en la exitosa La odisea, ya que según dice “cuando Nolan te pone en una película, es como si el Papa te hubiera bendecido”.
Leguizamo tenía que llegar a Brasil para participar de la 50ª edición del Festival Internacional de Cine de San Pablo, donde iba a recibir el Premio León Cakoff a la trayectoria. Sin embargo, problemas logísticos impidieron el viaje, aunque quedó la promesa para el año próximo. Sin el decorado brasileño de fondo, finalmente Leguizamo atiende a El Marplatense y Funcinema desde su departamento en Nueva York, donde se lo observa entusiasmado con la repercusión que ha tenido su interpretación y con la posibilidad de trabajar con el director de El origen y El caballero de la noche. “Cuando aparecés en un proyecto así, todo el mundo te ve y reconoce”, confiesa.
En la película, Leguizamo interpreta al noble Eumeo, el principal apoyo de Odiseo en su regreso a Ithaca, un personaje que se corre de los villanos que ha interpretado a lo largo de su carrera y con los que lo tenemos relacionado. “Yo te digo que soy una buena persona (risas), aunque haga muchos villanos o gánsteres. Soy una persona muy leal, muy de mi casa, de mi familia y muy humano. Nolan vio más allá del estereotipo; vio la humanidad que tengo por dentro”, cuenta el actor.
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-¿Por qué creés que “La odisea” sigue siendo tan actual?
Si ha sobrevivido 3000 años es porque habla de la situación de la humanidad. Cambian las civilizaciones, la tecnología, la industria y las ciudades crecen, pero la humanidad no cambia. La gente sigue buscando a su familia, queriendo estar en su casa y en su tierra. Siguen existiendo guerras y traiciones. Por eso sigue siendo relevante para nuestro mundo.
-¿Pensaste alguna vez que había un personaje para vos en esta historia?
Nunca. Nunca me lo imaginé ni lo soñé. Cuando Nolan me dijo que me quería para Eumeo, y que iba a ser uno de los personajes más leales de la historia del oeste de Europa me emocionó mucho, pero también sentí una responsabilidad grandísima. Siempre que hacen una película de época, a los latinos nos borran. Que me ponga en una obra así es un regalo tan lindo para nuestra gente y para el mundo.
-¿Fuiste a través de algún proceso de casting o fuiste elegido directamente?
El me llamó y fuimos a cenar; fue una cena de dos horas. Me contó su vida, que fue tan increíble que, si no me daba el papel, no me importaba, porque la pasé muy bien con un genio como él. Cuando me ofreció el papel al final de la cena, traté de actuar cool: “Ay, gracias, gracias”. Pero salí, corrí a mi casa, abracé a mi esposa, bailamos, saltamos, cenamos y celebramos.
-Muchos actores del elenco ya habían trabajado con Nolan, pero vos no. ¿Consultaste con ellos cómo era la experiencia?
No conocía a nadie del elenco. A Lupita (Nyong’o) la conocía, pero creo que también era su primera vez trabajando con él. Estaba muy emocionado porque es el director más grande de esta época y seguro será uno de los grandes de la historia del cine. Esta película es arte: es bella y está muy bien escrita. Leí La odisea tres veces en mi vida -a los 13, a los 19 y ahora- y él logró hacerla aún mejor. Es atrevido decirlo, pero me atrevo.
-¿Cómo es para un actor trabajar en una producción que vuelve a lo físico, a escenarios reales y sin tanta presencia de lo digital?
Llevo casi 45 años en esta carrera. Empecé cuando todo era orgánico, hecho a mano y en la cámara, hasta que todo se volvió digital. Para los actores es mucho más fácil actuar con elementos reales que con inteligencia artificial o pantallas; permite ser más real. Además, Nolan demanda que seas súper-orgánico. No quiere falsificaciones, quiere realismo. Como actor de método formado en el instituto Strasberg, eso es lo que amo: me gusta la realidad.
-¿En qué momento de tu carrera te toma este proyecto y qué sentís que te dio?
Nunca pensé que estaría trabajando a los 60 años, ni siquiera que estaría vivo, por lo dura que fue mi infancia en la pobreza en Estados Unidos. Pero aquí estoy y le estoy profundamente agradecido a Chris Nolan por ver este personaje en mí, por haberme dado este regalo. Cuando Chris Nolan te pone en una película, es como si el Papa te hubiera bendecido: ahora todo el mundo te ve y te reconoce. Formar parte de este proyecto y que ahora otros directores me estén buscando -Joseph Kosinski para Miami Vice ’85; Mike Flanagan, el mejor director de miedo, para El exorcista; o Los Daniels, que la última vez que estrenaron ganaron seis Oscar’s- es un regalo increíble.
