De juntar tapitas a reciclar 115 toneladas de plástico
Josefina Diez comenzó su proyecto en plena pandemia, con un horno casero y la colaboración de sus vecinos. Seis años después, su iniciativa se convirtió en un emprendimiento que transforma residuos en muebles y promueve el cuidado ambiental.
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Lo que comenzó como una preocupación por la contaminación de las playas de Mar del Plata terminó convirtiéndose en un proyecto que trascendió las fronteras de la ciudad. Josefina Diez, una emprendedora marplatense de 32 años, logró recuperar más de 115 toneladas de residuos plásticos y transformarlos en muebles, objetos de decoración y artículos de uso cotidiano.
La iniciativa nació en 2020, durante la pandemia, cuando la joven decidió buscar una alternativa para reutilizar parte de los desechos que observaba en la costa. Criada en el barrio La Perla y formada en Gestión Ambiental en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), comenzó a experimentar con una trituradora y un horno adaptado, acompañada por sus padres.
En sus primeros pasos, convocó a vecinos de Mar del Plata para que separaran tapitas, envases y otros elementos plásticos. La propuesta se difundió rápidamente a través de WhatsApp y las redes sociales, lo que permitió reunir materiales y ampliar progresivamente la producción.
Así nació MarSinPlast, un emprendimiento familiar que inicialmente elaboraba llaveros, macetas y comederos para mascotas, pero que con el tiempo incorporó muebles, estanterías, cajoneras y distintos artículos de diseño.
Uno de los datos que refleja la magnitud del trabajo es que unas 20.000 tapitas de gaseosa pueden convertirse en un contenedor portamacetas de 40 kilos. Para conseguirlo, los materiales recolectados atraviesan un proceso de clasificación, trituración, calentamiento y prensado, mediante el cual se obtienen placas resistentes que posteriormente se utilizan para fabricar diferentes productos.
El crecimiento de la iniciativa también estuvo acompañado por la participación de escuelas, empresas y vecinos que colaboran con la separación y entrega de residuos. De esta manera, el proyecto no solamente contribuye a disminuir la cantidad de plástico descartado, sino que también impulsa la participación comunitaria y la economía circular.
Conocida en las redes sociales como “La Chica del Plástico”, Josefina comenzó a compartir videos del proceso de reciclaje, recomendaciones para separar materiales y ejemplos de los productos terminados. Su trabajo alcanzó a miles de personas y recibió reconocimientos como Creators of Tomorrow 2023 y Vecino Emprendedor 2026.
Además, la emprendedora participa en talleres y actividades educativas destinadas a promover hábitos sustentables y demostrar que numerosos residuos pueden recuperar su utilidad mediante procesos de transformación.
A seis años de sus comienzos, la experiencia de MarSinPlast representa un ejemplo de innovación ambiental surgido en Mar del Plata, una ciudad donde la protección de las playas y del ecosistema costero constituye un desafío permanente.
Lo que empezó con unas pocas tapitas reunidas entre vecinos hoy demuestra que el compromiso ambiental puede convertirse en una oportunidad productiva y generar un impacto mucho más allá de la ciudad.
