Vitiligo, una condición de la piel que “no tiene cura, pero tiene tratamiento”
El dermatólogo Agustín Cocorda analizó las causas y los tipos de vitiligo, derribó mitos sobre su contagio y destacó la importancia de la consulta temprana para reactivar las células de la piel.
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El vitiligo es una condición dermatológica caracterizada por la pérdida de pigmentación en la piel debido a la destrucción o inactivación de los melanocitos, las células responsables de producir melanina. Esto genera manchas blancas que pueden aparecer en distintas partes del cuerpo. En el marco de la conmemoración del día mundial para generar conciencia, que se conmemora cada 25 de junio, el dermatólogo Agustín Cocorda (MP: 94024) explicó qué es esta enfermedad de la piel y cuáles son sus causas, a la vez que destacó que “no tiene cura, pero tiene tratamiento”.
En diálogo con Nunca se sabe, por Radio Mitre Mar del Plata, el especialista aclaró que el vitiligo es una enfermedad autoinmune, lo que significa que “el mismo organismo es el que la procesa y la produce” y dimensionó su alcance explicando que “afecta al 1% de la población mundial”. Respecto a su origen biológico, detalló que la afección se produce en el melanocito, “esa célula que está debajo de la piel y que se encarga de darle el color”, lo que genera las características manchas blancas.
Sobre la relación del vitiligo con el estrés o la genética, Cocorda fue categórico al señalar que siempre existe una predisposición genética de base y que, habitualmente, aparece un factor estresante como detonante. “Un estrés agudo -que puede ser un accidente, una enfermedad o el fallecimiento de algún familiar- suele ser el disparador de la patología”, afirmó, reforzando la idea de que el paciente ya debe contar con una tendencia hereditaria para desarrollarla.
Por otro lado, el médico hizo especial hincapié en derribar mitos y llevar tranquilidad sobre la convivencia con la enfermedad, remarcando que “no es una enfermedad contagiosa”. Si bien admitió que genera un problema estético muy importante (sobre todo cuando afecta al rostro o zonas muy expuestas), aclaró que “más allá del problema cosmético, no va a generar ninguna otra morbilidad”, es decir, no es mortal ni genera mayores complicaciones orgánicas. Sin embargo, no restó importancia a la salud mental de los pacientes, advirtiendo que “en adolescentes y en gente joven, que todavía está en un proceso de aceptación, genera un impacto muy importante en la calidad de vida”.
Respecto a cómo se distribuyen las manchas, el especialista confirmó que, aunque popularmente se lo asocie con las manos, puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Explicó que “en general es bilateral y es simétrico en la mayoría de los casos”, manifestándose al mismo tiempo en ambas manos, codos o alrededor de los ojos.
No obstante, Cocorda diferenció esta variante de otra menos conocida: el vitiligo segmentario, caracterizado por pequeñas líneas unilaterales que salen de un solo lado del cuerpo. Según el dermatólogo, “esa es una forma más fácil de curar, con un mejor pronóstico que la clásica bilateral simétrica”, la cual representa casi el 90% de los casos clínicos.
El especialista aclaró que el vitíligo no tiene cura, pero sí cuenta con tratamiento. Basándose en su práctica médica, estimó que “un 40% o un 50% de los vitiligos con la medicación que tenemos hoy a mano se pueden llegar a revertir o a mejorar bastante”. Aunque también reconoció la existencia de un porcentaje de casos refractarios que fracasan ante las terapias actuales.
Cocorda instó a los pacientes a consultar de manera inmediata ante la aparición de la primera mancha, fundamentando la urgencia en dos razones principales. Por un lado la detección de comorbilidades, para “chequear otras enfermedades autoinmunes de base, ya sea diabetes, problemas de tiroides u otro tipo de patologías”. Por el otro la contención y estrategia, para explicarle el panorama al paciente, mostrarle las opciones terapéuticas y analizar la evolución, ya que la condición puede estabilizarse por años o empezar a remitir.
El especialista resumió el objetivo de la dermatología actual frente a esta condición: “Tratar de reactivar esos melanocitos que han ido muriendo, digámoslo así, pero que algunas veces están aletargados, y estimularlos con distintos tratamientos para que vuelvan a generar el pigmento de la piel”.
