Una marplatense en el Mundial de Footgolf: “Un deporte que te atrapa, trabajás lo físico y ponés a prueba tu cabeza”
Se trata de Fernanda Posat, jugadora de la Selección Nacional que disputará el torneo desde este miércoles: “En lo que es Sudamérica, Argentina es el mejor”, aseguró.
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La práctica del footgolf, un deporte que como su nombre lo indica es una mezcla de fútbol y golf, ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Bien lo sabe la marplatense Fernanda Posat, que se prepara para competer con la Selección Nacional en el próximo Mundial de Acapulco que comenzará a disputarse el próximo miércoles: “Es un deporte que te atrapa, trabajás lo físico y ponés a prueba tu cabeza”.
El footgolf consiste en patear una pelota número cinco y embocarla en un hoyo diseñado específicamente para ese tamaño, de aproximadamente 52 centímetros. La temática y las reglas son idénticas a las del golf: se disputa a 18 hoyos (que pueden ser par tres, cuatro o cinco) y el objetivo principal es bajar siempre el par de cancha. Claro, es todo igual con la obvia diferencia de que “cambiás en realidad los palos por la pierna”, como destacó la deportista en diálogo con el programa Modo Regreso por Radio Mitre Mar del Plata.
La historia de Posat con la actividad comenzó en 2020, en plena pandemia, al ser uno de los primeros deportes autorizados por desarrollarse al aire libre. Aunque ya tenía conocidos que lo practicaban, empezó a ir al complejo La Serranita para entrenar de lleno. Tras engancharse con la disciplina, comenzó a competir a nivel local, regional y nacional, hasta encontrarse viajando por Sudamérica en busca de las clasificaciones internacionales.
De cara a la cita mundialista en Acapulco, México, que comienza este miércoles 27, la jugadora explicó que la competencia se divide en dos partes: una ronda individual (hasta el 1 de junio) y una modalidad por equipos que inicia el 3 de junio, donde Argentina presentará combinados en las categorías masculino, senior masculino y femenino.
Al evaluar el nivel de la selección nacional, Posat fue categórica: “En lo que es Sudamérica, y no es por nada, Argentina es el mejor”. A nivel global, recordó que el país viene de perder la final general con Francia y es el último campeón del mundo en la categoría senior. Sin embargo, en la rama femenina -que este año presentará un volumen mucho mayor de equipos- el escenario es complejo. La jugadora señaló a las europeas (eslovacas, españolas y francesas) como las rivales más duras. Sobre el grupo que le tocó compartir junto a Eslovaquia, Hungría y Sudáfrica, concluyó que “es muy complicado, pero no imposible".
Precisamente, Posat destacó un crecimiento exponencial de la práctica de esta actividad entre las mujeres. Recordó que cuando inició solo jugaban algunas chicas en Buenos Aires, mientras que actualmente la región de Mar y Sierra cuenta con entre seis y siete jugadoras, y los torneos importantes logran reunir lotes de hasta 20 competidoras. Si bien reconoció que todavía son minoría, expresó que la meta es continuar con la difusión para “cautivar quizás a chicas de menor edad que no lo conocen y poder forjar una cantera”.
Con la clasificación al Mundial a fines del año pasado, se dio paso a cinco meses de entrenamientos de alta intensidad. Posat describió que su rutina incluye gimnasio de lunes a viernes, prácticas de pateo en la sierra los fines de semana, una buena alimentación y un fuerte enfoque psicológico, dado que al ser un deporte individual “la cabeza juega mucho”.
A pesar de contar con una asociación que los nuclea, Posat aclaró que el deporte sigue siendo completamente amateur en la región, por lo que los viajes y estadías corren por cuenta de los propios atletas. En su caso particular, tuvo que afrontar los gastos de pasajes aéreos, hotel, inscripción e indumentaria.
Aseguró que es algo que “uno lo planifica, lo busca, lo sueña, lo alcanza y sabe que se puede afrontar”, aunque destacó el alivio que significó la aparición reciente de un auspiciante: “Por suerte hace un tiempito apareció un sponsor que colaboró muchísimo aportando dinero y me sumó un montón a último momento para poder solventar algunas deudas”.
Para Posat el footgolf es una oportunidad de tres horas para desconectarse del mundo donde solo se necesita una pelota, zapatillas o botines de papi fútbol y ganas de disfrutar. Tras mencionar que incluso personas de 85 o 90 años lo practican, concluyó entusiasmada: “Realmente es un deporte que te atrapa, que trabajás lo físico porque estás tres horas literalmente caminando y pateando y ponés a prueba tu cabeza”.

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