Soledad Villamil habló sobre “Las hijas”, que se presenta en Mar del Plata: “Es un festival de emociones”
Protagonizada junto a Florencia Peña y Pilar Gamboa, subirá a escena hoy, mañana y el domingo en el Teatro Radio City. La actriz la definió como una “comedia emocional” centrada en los vínculos familiares.
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Como una “comedia emocional”, así definió Soledad Villamil a Las hijas, obra que comenzará en Mar del Plata una gira nacional con funciones hoy, mañana y el domingo a las 20:00 en el Teatro Radio City del Centro de Arte MDP (San Luis 1750). Escrita por Ariadna Asturzzi, dirigida por Adrián Suar y protagonizada por Villamil, Florencia Peña y Pilar Gamboa, la actriz reforzó la diferencia entre comedia dramática y comedia emocional al señalar que se trata “esencialmente de un festival de emociones”.
Ganadora del Premio Pinti y tras agotar localidades en cada función, Las hijas llega a la ciudad con gran expectativa. En concreto, es la historia de tres hermanas que enfrentan la decisión de acompañar a su madre en el avance del Alzheimer, en una trama centrada en los vínculos familiares, el paso del tiempo y la aceptación de lo irreversible. “Desde el punto de vista actoral, las tres estamos una hora y pico sobre el escenario. Es pura actuación, sin artificios”, cuenta Villamil en diálogo con la prensa marplatense.
Se ha hablado de cómo la obra interpela al público y de cómo cada espectador se ve atravesado de distintas maneras. ¿Buscaron ese objetivo en el proyecto y cómo lo perciben desde el escenario?
-Es una obra que interpela muchísimo y genera mucha identificación. Habla de los vínculos entre hermanas y con la madre, algo que no deja a nadie afuera porque todos somos hijos, madres o hermanos. El tema de esta mamá que empieza con síntomas de Alzheimer es una situación muy habitual. Puede ser Alzheimer o cualquier otra noticia que cae como una bomba en la familia y explota para todos lados. Cada integrante empieza a reaccionar desde el miedo, la incertidumbre y todas las emociones que surgen a partir de eso.
¿Cómo es explorar el humor dentro de esa situación?
-La obra tiene muchísimo humor. Aunque el tema sea profundo, el abordaje es completamente desde la comedia. Funciona como la famosa situación del chiste en el velorio: en momentos de tensión y dolor se necesita descomprimir. El humor permite contar una historia que de otro modo sería muy difícil de transitar. Surge de los encuentros y desencuentros entre las hermanas; por ejemplo, una que dice “hay que internarla ya” y la otra que sostiene “mamá está perfecta”. Las sensaciones y emociones se van cruzando constantemente.
¿En qué momento de tu vida personal te llegó el libreto y cómo decidiste sumarte?
-Fue un llamado de Adrián Suar, el director. Yo estaba de vacaciones en la Patagonia, en medio de la montaña. Encontré un mensaje suyo que decía: “¿Te puedo llamar?”. Busqué un lugar con señal, lo llamé y fue muy fuerte. Me dijo algunas cosas sobre el argumento -hermanas, madre, Alzheimer-, el elenco de tres actrices, y le dije que sí inmediatamente. No lo dudé en ningún momento; sólo con escucharlo describir la historia ya me quería lanzar de cabeza. Además, desde el punto de vista actoral, las tres estamos una hora y pico sobre el escenario. Es pura actuación, sin artificios. Para una actriz, interpretar personajes que pasan por la risa, el humor, la angustia y el llanto es una invitación a jugar al mejor juego que puede haber.
La obra tuvo un cambio de elenco con el ingreso de Peña en lugar de Julieta Díaz. ¿Qué le aportó Flor y cómo cambió la dinámica del trío con Pilar?
-Fue un cambio fuerte. Julieta y Flor son dos actrices completamente distintas. Flor trajo un cambio de aire que le vino bárbaro a la obra, un respiro diferente. Ella es increíble para el humor, por lo que la obra ganó mucho en ese aspecto, pero también creció en lo vincular y en el juego de miradas entre las hermanas. Es una obra que exige conectar; antes de salir a escena siempre nos decimos: “Mirémonos, mirémonos”. Se trata de jugar entre nosotras y Flor es una compañera espectacular.
-Se ha definido a la obra como una “comedia emocional” más que como una comedia dramática. ¿Por qué ese término?
-Adrián Suar lo dijo un día durante los ensayos: “Esto es una comedia emocional”. A pesar de abordar situaciones duras como la enfermedad de la madre, las angustias y los miedos, la historia se cuenta a través de lo que les pasa internamente a los personajes. Se muestra cómo van transitando, negando, aceptando o intentando no creer. La obra es, esencialmente, un festival de emociones.
