Inseguridad en General Pueyrredon: de Acantilados a Batán, dos realidades atravesadas por el mismo reclamo
La inseguridad no se vive de la misma manera en todos los barrios de General Pueyrredon. Hay zonas donde los vecinos hablan de robos en la calle, otras donde la preocupación está puesta en los ingresos a las viviendas y también están aquellas donde la falta de iluminación, el estado de las calles o las dificultades para acceder rápidamente ante una emergencia forman parte del problema.
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Un recorrido realizado por El Marplatense por Acantilados y Batán permitió conocer cómo viven, vecinos de dos sectores muy diferentes de Mar del Plata, una problemática que desde hace tiempo ocupa un lugar central en la agenda de General Pueyrredon.
En el sur de la ciudad, muchos vecinos comenzaron a mirar de otra manera lo que ocurre alrededor de sus casas. Las cámaras de seguridad se convirtieron en una herramienta habitual para intentar identificar a quienes cometen robos o registrar movimientos sospechosos. También crecieron los grupos de WhatsApp entre vecinos y las advertencias ante la presencia de personas o vehículos desconocidos.
"Estamos todos muy asustados y en alerta constante", contó una vecina a El Marplatense.
La preocupación no se limita a un horario determinado. Los vecinos aseguran que los hechos pueden ocurrir durante el día y que salir a caminar, ir a hacer una compra o esperar el colectivo dejó de ser una actividad que se realiza con la misma tranquilidad de antes. "Uno baja, el otro lo espera y te corren. Te lastiman, te sacan lo que tenés y se van", relató otro vecino al describir la modalidad de algunos de los robos denunciados en el sector.
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El reclamo también tiene que ver con los chicos. Los padres cuentan que muchas veces prefieren que no estén solos en la calle o que reduzcan sus movimientos dentro del propio barrio. "Queremos que nuestros hijos vuelvan a salir tranquilos a la vereda, a jugar, a tomar el colectivo e ir a la escuela", planteó un vecino.
En Batán la postal es diferente. La dinámica del barrio, las distancias y las características de sus calles hacen que la problemática tenga otros matices. Sin embargo, cuando se habla con los vecinos, aparecen preocupaciones similares.
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La falta de patrullaje, las dificultades para acceder a determinados sectores y la iluminación de algunas calles forman parte de los reclamos que se escuchan durante el recorrido. "Acá cuando pasa algo hay que esperar", contó un vecino, al referirse a los tiempos de respuesta que, según su experiencia, pueden resultar demasiado extensos.
Otro de los reclamos apunta a las condiciones de las calles. En algunos sectores, los vecinos sostienen que el deterioro dificulta la circulación de los patrulleros y de otros vehículos de emergencia. La sensación que describen es de vulnerabilidad. No solamente frente a un eventual robo, sino también ante la posibilidad de que, una vez ocurrido el hecho, la respuesta tarda en llegar.
Y en una zona donde las distancias son mayores que en el centro de Mar del Plata, ese factor adquiere todavía más importancia.
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Lo que sucede en Acantilados y Batán no aparece como un fenómeno aislado. En las últimas semanas, vecinos de diferentes barrios de General Pueyrredon volvieron a movilizarse para reclamar por seguridad. Más de 40 sociedades de fomento se organizaron para llevar el tema al Concejo Deliberante y solicitar una discusión que involucre a los distintos niveles del Estado. Los vecinalistas plantean que la solución no pasa únicamente por sumar patrulleros. También hablan de iluminación, prevención, funcionamiento de las cámaras, estado de las calles y coordinación entre Municipio, Provincia y Nación.
Según datos del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (CeMAED), en General Pueyrredon, durante el primer trimestre de 2026 se registraron 1.836 robos y hurtos de bienes distintos de automotores y motocicletas. La cifra representó un aumento del 15,4% respecto del mismo período del año anterior.
En el segundo trimestre se contabilizaron otros 1.704 robos y hurtos, una cifra menor a la del verano, pero un 17,2% superior a los 1.454 casos registrados entre abril y junio de 2025.
Entre abril y junio se denunciaron 239 robos y hurtos en locales, 57 más que durante el primer trimestre, cuando se habían registrado 182. El incremento trimestral fue del 31%.
Pero no solamente aumentó la cantidad de episodios. También creció la violencia. Los hechos en los que se registró la utilización de armas de fuego pasaron de 32 a 43 entre un trimestre y otro, lo que representa un aumento del 34%.
Uno de los datos que más impacta es el correspondiente a los homicidios dolosos. Durante el primer semestre de 2026 se contabilizaron 25 homicidios dolosos en General Pueyrredon. La cifra supera los 17 homicidios registrados durante el mismo período de 2025, lo que marca un incremento interanual significativo.
Los homicidios ocurren en circunstancias y zonas diferentes y no necesariamente están vinculados entre sí. Sin embargo, forman parte del escenario de violencia que atraviesa al distrito y que durante los últimos meses volvió a instalar la discusión sobre las políticas de seguridad.
Mientras las autoridades anuncian nuevos recursos y los vecinos continúan reclamando medidas concretas, la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones en General Pueyrredon.
