El Sol del 25 ya viene asomando: El día que Gardel le cantó a la Patria
Cada aniversario de la Revolución de Mayo, el almanaque nos empuja hacia la liturgia de las escarapelas, el locro y las campanas de 1810. Sin embargo, en el mapa de nuestra música popular, existe una obra que rescata el espíritu de aquella gesta revolucionaria desde la agilidad de una danza nativa.
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Por Marcelo Gobello
Hoy, 24 de mayo, resuena con claridad el verso inicial de “Ya el sol del 25 viene asomando” de este gato tradicional, con los versos del tradicionalista Domingo Lombardi sobre una melodía de Santiago Rocca, que no solo es una pieza fundamental del folklore rioplatense. Su verdadero valor radica en ser el testimonio invisible de la evolución técnica y política de la mayor voz de nuestra historia: Carlos Gardel.
A través de sus surcos, podemos rastrear cómo el "Zorzal" pasó de ser un cantor criollo de comités a una figura monumental, dejando en el camino cuatro registros fundamentales que hoy son joyas para los coleccionistas. La relación de Gardel con "El Sol del 25" no fue un homenaje aislado, sino un idilio que se extendió por casi dos décadas, sirviendo como termómetro de los avances de la incipiente industria del disco en Argentina.
Ya consolidado como el "Dúo Nacional" junto a José Razzano, graba el tema el 9 de abril de 1917 para el sello de Max Glücksmann (Nacional Odeón, disco Nº 18001). Con la histórica guitarra de José Ricardo, la placa se convierte en un suceso de ventas y fija el estándar del canto criollo urbano. La última y más fascinante versión de "El Sol del 25" se registró el 22 de mayo de 1930.
Para ese entonces, Razzano ya se había retirado de los escenarios debido a sus problemas en las cuerdas vocales, por lo que Gardel la afronta completamente como solista. Lo maravilloso de esta toma, más allá de la madurez vocal del Zorzal, es el respaldo de su mítico trío de guitarras: Guillermo Barbieri, Ángel Domingo Riverol y José María Aguilar. Son los propios guitarristas quienes, quebrando la solemnidad del estudio, se suman a coro para gritar con fuerza el "¡Viva la Patria!" que exige la estructura del gato.
Que Gardel haya vuelto una y otra vez a "El Sol del 25" demuestra que el folklore rioplatense fue el cimiento indispensable sobre el cual se edificó su posterior universalidad tanguera. Hoy, a casi un siglo de su última grabación eléctrica, aquellas estrofas que asocian la libertad con el amanecer de un nuevo día sintonizan a la perfección con nuestra identidad. Ya no solo en el sonido texturado del vinilo o en los archivos digitales, sino en cada rincón donde se recuerde que la historia de la patria también se escribió cantando.

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