Día del Lunfardo: la historia detrás del habla popular argentina
Cada 5 de septiembre se conmemora una expresión cultural profundamente ligada a la identidad rioplatense. Términos surgidos de distintas influencias migratorias atravesaron generaciones, llegaron al tango y todavía forman parte de las conversaciones cotidianas.
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Cada 5 de septiembre se celebra el Día del Lunfardo, una fecha dedicada a reconocer un vocabulario popular que comenzó a desarrollarse en la región del Río de la Plata hacia fines del siglo XIX y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una parte característica de la forma de hablar de los argentinos.
La conmemoración se realiza desde el año 2000 y surgió por iniciativa del periodista Marcelo Héctor Oliveri, integrante de la Academia Porteña del Lunfardo. La jornada fue elegida en recuerdo del 5 de septiembre de 1953, fecha vinculada con la aparición de Lunfardía, la obra de José Gobello que resultó fundamental para estudiar y revalorizar este fenómeno lingüístico.
El desarrollo del lunfardo estuvo estrechamente relacionado con las grandes corrientes inmigratorias que llegaron al país entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. El contacto del español con el italiano y sus dialectos, además de otras lenguas, aportó numerosos términos que posteriormente fueron incorporados al habla popular.
En sus orígenes estuvo asociado especialmente con sectores marginales y ambientes delictivos de Buenos Aires, al punto de que algunos de sus primeros estudios lo presentaban como una jerga propia de delincuentes. Con el tiempo, esa mirada se amplió y numerosas voces se incorporaron a las conversaciones habituales de distintos sectores de la sociedad.
El tango fue uno de los grandes vehículos de difusión del lunfardo. Sus letras incorporaron expresiones populares para contar historias de amores, desencuentros, personajes y escenas de la vida urbana, ayudando a que muchas de ellas trascendieran su ámbito original.
También se relaciona con este universo lingüístico el llamado vesre, un recurso que consiste en alterar el orden de las sílabas de determinadas palabras y que dio lugar a expresiones ampliamente conocidas.
Lejos de quedar detenido en las primeras décadas del siglo XX, el lunfardo continuó transformándose y sumando términos con el paso de las generaciones. Palabras que alguna vez pertenecieron a ámbitos específicos terminaron integrándose de manera natural al lenguaje cotidiano.
La importancia de su estudio quedó institucionalizada con la creación de la Academia Porteña del Lunfardo, fundada el 21 de diciembre de 1962 con el objetivo de investigar el habla popular y diferentes manifestaciones de la cultura porteña.
Más de un siglo después de la aparición de sus primeras expresiones, el lunfardo continúa presente en la vida cotidiana. Cada 5 de septiembre, la fecha permite recuperar sus orígenes y reconocer la huella que dejó en la identidad lingüística y cultural argentina.
