Consumo problemático en Mar del Plata: “Hoy en todos los barrios hay al menos un punto de venta por manzana"
Fabián Messina, titular de Posada del Inti, alertó por el rejuvenecimiento del consumo y reclamó políticas públicas con mayor presencia territorial en los sectores vulnerables.
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El panorama nacional respecto del consumo de estupefacientes presenta cifras preocupantes. Según datos del Observatorio Argentino de Drogas, se registraron 12.670 muertes asociadas al uso de sustancias psicoactivas entre personas de 15 a 64 años, cifra equivalente al 15,3% del total de fallecimientos en ese grupo etario. A su vez, la prevalencia del consumo de cocaína en adolescentes aumentó del 2,0% al 2,9%, ubicando a Argentina entre los países con mayores niveles de consumo de la región. En este contexto, el presidente de Posada del Inti, Fabián Messina, advirtió sobre el agravamiento de la problemática y cuestionó la falta de políticas públicas efectivas.
En diálogo con el programa Modo Regreso por Radio Mitre Mar del Plata, Messina recordó que pasaron dos años desde el final del convenio entre la institución y Sedronar, lo que obligó a la institución a reestructurar su funcionamiento y reducir de manera significativa la capacidad de atención ambulatoria que tenía en la sede de la calle Caseros.
“Posada del Inti dio un paso al costado porque era inviable trabajar con lo que paga el Estado. No se pueden cumplir las exigencias que ellos mismos imponen: hay una normativa que no podés cubrir ni el 30% con lo que Sedronar exige. Esas contradicciones delirantes del Estado hacen que hoy un montón de pibes no tengan adónde ir. Se acotó la oferta de tratamiento de una manera casi criminal”, sostuvo.
Según explicó el titular de la institución, tras el repliegue del acompañamiento estatal debieron reorientar la atención hacia pacientes particulares y de obras sociales para poder sostener la estructura. De esta manera, pasaron de atender a cerca de 450 personas a contar con un cupo aproximado de 80 pacientes. Messina calificó como “desgarrador tener que decirle que no a 10, 15 o 20 llamadas por semana” de familias que buscan asistencia y no encuentran una respuesta dentro del sistema público de salud.
Al analizar las transformaciones registradas durante los últimos dos años, Messina señaló también un rejuvenecimiento de las personas en situación de calle, con una franja etaria predominante de entre 20 y 35 años. También alertó sobre la disminución de la edad de inicio en los consumos y relató una situación que presenció recientemente en un barrio vulnerable: “Hace poquito fui a buscar unos delantales a la casa de una modista en la villa La Palangana. A las cinco de la tarde había dos pibitos de 8 o 9 años ‘pipeando’ (fumando cocaína) y dos pibitas de 13 o 14 años que se me acercaron a ofrecerme sexo”, relató.
A partir de esa experiencia, reclamó una mayor presencia territorial del Estado y de las instituciones. “Falta barro, calle y botas de goma para meterse en los sectores vulnerables”, enfatizó.
En cuanto a las sustancias de mayor prevalencia, Messina describió un escenario de policonsumo en el que aparecen el alcohol, la marihuana, los psicofármacos y la cocaína de baja calidad. Además, señaló que entre las personas en situación de extrema vulnerabilidad es habitual el consumo de “cachuñas”, combinaciones elaboradas con alcohol fino puro, y advirtió que esta práctica contribuye a incrementar los niveles de violencia en la vía pública.
Messina también cuestionó la naturalización de la venta de sustancias y la pérdida de percepción sobre los riesgos asociados al consumo.
“Antes, que alguien vendiera droga era algo alarmante. Hoy en todos los barrios hay mínimo un punto de venta por manzana y la gente convive con eso. Me preocupa muchísimo la normalización de esto y, sobre todo, la indiferencia del Estado”, afirmó.
El dirigente también se refirió a la aparición de nuevas problemáticas, como la ludopatía digital y las apuestas online. En ese sentido, criticó la falta de respuestas anticipadas por parte de los organismos gubernamentales y comparó la situación con experiencias desarrolladas en otros países de la región, como Chile. “Llegamos tarde siempre porque nos miramos el ombligo y nadie piensa en el bien común ni en la construcción colectiva”, sostuvo.
Messina realizó un llamado a las autoridades provinciales y municipales para que asuman un rol activo frente a la problemática y dejen de concentrar las respuestas en diagnósticos y mesas de trabajo. “Con casi 30 años de recorrido pido al arco político que se deje de joder, que vayan a La Plata si hay que hacer barullo y pidan lo que hay que pedir. Estoy cansado de participar en mesas y comisiones donde se analizan diagnósticos; hay que arremangarse y laburar”, expresó.
