Charly García cumple 75 años: su vínculo con Mar del Plata
Repasamos algunos puntos de contacto entre el astro del piano y "La Feliz".
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Por Marcelo Gobello
Hoy Charly García cumple 75 años. Hablar de Charly en la Argentina es invocar la banda de sonido de nuestras vidas, la lucidez poética y la genialidad transgresora de uno de los artistas más determinantes de nuestra música popular. Pero al desandar su rica biografía, hay una ciudad que funciona como un territorio afectivo y creativo fundamental: Mar del Plata.
Como él mismo supo sintetizar en una entrañable declaración al periodismo local: “Mar del Plata siempre fue un lugar que lo sentí como muy mío”. Un idilio de ida y vuelta que comenzó mucho antes de los estadios llenos y la consagración masiva. por algo dijo al recibir su premio Estrella de Mar en el 2010 que: "Yo quiero agradecer a Mar del Plata, que es una ciudad muy rockera."
El vínculo venía de lejos, de un pariente arquitecto que también tocaba el piano y tenía oido absoluto: Cornelio Lange. Charly García descubrió tardíamente que uno de sus antepasados había dejado una huella monumental en Mar del Plata. No era el abuelo que él recordaba de manera imprecisa (en la familia de su madre se contaba que había diseñado el Torreón del Monje) sino su tío abuelo, el arquitecto Cornelio Lange, creador de nada menos que la Torre Tanque de agua de Falucho y Mendoza que se inauguró el 30 de enero de 1943 y hoy es Monumento Histórico Nacional.
Para rastrear el origen directo de Charly con la ciudad de este vínculo hay que remontarse al verano de 1970. En la arena de Playa Grande tuvo lugar un hito absoluto: el primer recital de rock al aire libre de la historia marplatense, con Los Gatos de Litto Nebbia en una formación cumbre que sumaba en la guitarra a Pappo. Confundido entre la multitud de pibes fascinados por la electricidad de la jornada, un jovencísimo Carlos Alberto García de solo 18 años absorbía como una esponja la potencia de ese movimiento naciente. Poco después, la ciudad se convirtió en la cuna profesional de su primer gran proyecto. Fue en la mítica sala de La Comedia Marplatense —en la céntrica Galería Pelaez Aller sobre la calle Rivadavia— donde Sui Generis hizo su legendaria temporada inaugural en 1972. Allí debutó Sui Generis como dúo. Ese punto geográfico quedó marcado a fuego en la historia de la cultura argentina. A tal punto que, en un hecho tan inédito como conmovedor, la ciudad les rindió un homenaje en vida erigiendo un monumento de bronce en la vereda de la calle Rivadavia, justo frente a la galería donde debutaron. Para la inauguración de las estatuas, Charly García y Nito Mestre se reencontraron allí mismo, inmortalizando el abrazo del dúo en el lugar exacto donde empezó a gestarse el mito.
Durante esos veranos de iniciación, las presentaciones de Sui Generis se multiplicaron en las salas del centro: pasaron por el Teatro América y el Cine Teatro Diagonal (como teloneros del grupo Huinca de Litto Nebbia). Pero si de anécdotas de culto se trata, destaca un mítico show en el Teatro Radio City: ante un problema imprevisto del baterista titular Juan Rodríguez, la banda tuvo como baterista y músico invitado a nada menos que David Lebón, en lo que terminó siendo un premonitorio cruce con quien años más tarde sería su socio fundamental en Serú Girán. Mar del Plata fue también musa. En aquellas caminatas nocturnas por la costa y en el clima cansino de los finales de temporada, Charly dio forma a composiciones fundamentales de la lírica nacional. Un ejemplo ineludible es «Estación», una de las piezas más melancólicas y perfectas del álbum Vida, concebida al calor de sus vivencias marplatenses, o la más prosaica "Blues Del Levante"
A lo largo de los años, los cruces históricos continuaron. Una de las perlitas más recordadas por los memoriosos de la noche atlántica ocurrió en el verano de 1991 en el Hotel Hermitage: Charly cayó de sorpresa a ver el show de Sandro y terminó subiéndose al escenario para cantar a dúo una versión memorable de «Jailhouse Rock» (El rock de la cárcel), uniendo en una sola noche a dos gigantes absolutos de la cultura argentina. La relación de García con la ciudad atravesó todas sus etapas creativas. En la época de esplendor de Serú Girán, la superbanda dejó conciertos antológicos en Mar del Plata, destacándose una recordada función en el Teatro Tronador en noviembre de 1981, además de sus posteriores pasajes por recintos masivos como el Superdomo y el Polideportivo Islas Malvinas durante su etapa solista.
Ese idilio de décadas tuvo un capítulo sumamente emotivo cuando volvió a presentarse en la ciudad tras su proceso de recuperación en la temporada 2010. Aquella noche histórica no solo significó el reencuentro con su público, sino que le valió el reconocimiento de la ciudad al adjudicarse el Premio Estrella de Mar al Mejor Show Musical de la temporada, un galardón que distinguió la vigencia y la potencia intacta de su arte.
Al celebrar los 75 años del gran maestro del rock nacional, Mar del Plata siente el festejo como propio. Sus calles, sus teatros tradicionales, sus esquinas de verano y la brisa del atlántico guardan el eco de sus primeros acordes. Charly y Mar del Plata se conocen de memoria: se eligieron cuando todo era un sueño adolescente a la orilla del mar y se siguen reconociendo cada vez que suena un tema del maestro en alguna radio o boliche de la ciudad. ¡Feliz Cumpleaños Charly!
