Argentina y Estados Unidos firmaron un protocolo de acuerdo comercial y lo enviarán al Congreso
El canciller Pablo Quirno suscribió el documento junto al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en Washington. El entendimiento busca reducir barreras comerciales, facilitar inversiones y ampliar el intercambio bilateral, aunque todavía necesita aprobación legislativa.
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La Argentina y Estados Unidos dieron un nuevo paso en su relación económica con la firma de un protocolo adicional al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI). El documento fue suscripto este miércoles por el canciller argentino, Pablo Quirno, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y permitirá avanzar con el envío del entendimiento al Congreso Nacional para su aprobación.
El acuerdo original había sido firmado en Washington en febrero de 2026 y forma parte de la estrategia del gobierno de Javier Milei para profundizar los vínculos económicos con la administración de Donald Trump.
A través de sus redes sociales, Quirno destacó que el nuevo protocolo busca consolidar la previsibilidad para las exportaciones argentinas al mercado estadounidense. Además, señaló que Estados Unidos reafirmó su compromiso con el trato arancelario de Nación Más Favorecida para los productos argentinos, en los términos acordados, y reconoció el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno nacional. Sin embargo, el acuerdo deberá atravesar el proceso de aprobación legislativa correspondiente.
El acuerdo contempla compromisos para reducir barreras arancelarias y no arancelarias, facilitar el intercambio de bienes y servicios y promover inversiones en sectores considerados estratégicos.
Entre los principales puntos, la Argentina deberá eliminar o reemplazar por licencias automáticas determinados mecanismos de autorización de importaciones para productos estadounidenses. También asumirá compromisos vinculados con la protección de la propiedad intelectual, la digitalización de los trámites aduaneros y la eliminación de obstáculos injustificados al comercio agropecuario.
En materia de inversiones, el acuerdo apunta a facilitar el ingreso de capitales estadounidenses en áreas como energía, minería, telecomunicaciones, transporte e infraestructura.
El texto también incorpora disposiciones relacionadas con la seguridad económica, los controles de exportación de bienes sensibles y la cooperación frente a prácticas comerciales consideradas desleales.
En el anuncio, Quirno destacó la evolución reciente del intercambio bilateral. Según los datos difundidos por el canciller, las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos alcanzaron los US$6.570 millones entre enero y agosto de 2026, lo que representa un incremento interanual del 35%.
El funcionario también resaltó la ampliación de la cuota de carne argentina destinada al mercado estadounidense, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas, y señaló que ese país se consolidó como el segundo destino de las exportaciones nacionales.
El Gobierno considera que el acuerdo puede contribuir a sostener ese crecimiento y abrir nuevas oportunidades para los sectores productivos locales. No obstante, los resultados concretos dependerán de las condiciones de acceso a los mercados, la evolución de la demanda y la capacidad de las empresas argentinas para competir.
El canciller vinculó el entendimiento comercial con los instrumentos de financiamiento estadounidense destinados a impulsar obras de infraestructura en la Argentina.
En particular, mencionó unos US$7.000 millones del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM Bank), junto con herramientas de financiamiento de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC). Según explicó, esas iniciativas podrían contribuir al desarrollo del Corredor Andes-Atlántico y al marco de cooperación denominado US-Argentina Build the Future Framework, presentado en Nueva York en septiembre.
El objetivo es mejorar la infraestructura necesaria para transportar productos argentinos hacia los mercados internacionales, con especial atención a las economías regionales y a las actividades vinculadas con los recursos energéticos y minerales.
La firma del protocolo abre una nueva etapa en la relación comercial entre ambos países, pero también traslada la discusión al ámbito legislativo. El Congreso deberá analizar el entendimiento antes de que pueda completarse el proceso de aprobación previsto.
