Acompañar las emociones también es parte del cuidado
En una iniciativa conjunta de El Marplatense, el Hospital Privado de Comunidad y Fundación Médica de Mar del Plata, la psicóloga Alejandra Glaser destacó la importancia de abordar el miedo, acompañar a las pacientes y brindar herramientas a sus familias.
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En el marco de Octubre Rosa, la campaña de concientización sobre el cáncer de mama impulsada en conjunto por El Marplatense, el Hospital Privado de Comunidad (HPC) y Fundación Médica de Mar del Plata continúa acercando información y distintas miradas sobre el cuidado de la salud. En esta oportunidad, Alejandra Glaser, psicóloga clínica formada en psicooncología, puso el foco en el acompañamiento emocional desde el diagnóstico y durante el tratamiento.
La especialista explicó que la enfermedad oncológica involucra mucho más que su dimensión física. Por eso, el trabajo interdisciplinario permite atender las necesidades de cada persona y acompañar los cambios que pueden aparecer en su vida cotidiana.
Uno de los temas centrales de la entrevista fue el miedo a realizarse los controles. Según señaló, los antecedentes familiares o la preocupación por un posible resultado pueden convertirse en una barrera para consultar. “Ese temor evita que uno vaya a hacerse el control”, advirtió Glaser.
Desde su área, destacó la importancia de reconocer esas emociones y acompañarlas para que no lleven a postergar la atención. La propuesta es que el temor también pueda ponerse en palabras y abordarse con profesionales.
El momento del diagnóstico, explicó, suele generar un fuerte impacto emocional. La incertidumbre, los estudios y los cambios en la rutina pueden producir una necesidad de contención que continúa durante las distintas etapas del tratamiento.
“El momento del impacto del diagnóstico suele ser uno de los de mayor estrés y a donde hay que estar como muy presente y acompañar”, expresó. En ese sentido, indicó que el abordaje psicooncológico puede comenzar cuando se conoce el diagnóstico, continuar durante el tratamiento o iniciarse una vez finalizado ese proceso.
La atención se adapta a lo que necesita cada paciente. No todas las personas requieren la misma frecuencia de consultas ni el mismo tipo de acompañamiento. También remarcó que sentirse escuchadas y confiar en un equipo que se comunica entre sí contribuye a transitar el proceso con mayor contención.
El apoyo alcanza, además, al entorno cercano. “Hay veces que viene no el paciente sino la familia al consultorio porque por ahí el paciente está bien, pero la familia está muy impactada y no saben cómo acompañar”, explicó Glaser.
Las consultas pueden incluir encuentros con parejas, madres u otros familiares. Cuando hay hijos pequeños, también se trabaja sobre cómo transmitirles lo que sucede con un lenguaje adecuado para su edad y brindar herramientas a los adultos que los acompañan.
A través de esta iniciativa conjunta, El Marplatense, el Hospital Privado de Comunidad y Fundación Médica de Mar del plata promueven un Octubre Rosa que también contemple las emociones y los vínculos. Dar lugar a los temores, escuchar las necesidades de cada persona y acompañar a su familia forman parte de una mirada integral del cuidado.
