YouTube, la plataforma que salva a Hollywood mientras escapa de las plataformas
Los éxitos comerciales de “Obsesión” y “Backrooms”, dirigidas por realizadores jóvenes provenientes del streaming, hacen recalcular a la industria y buscar talento en Internet.
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Para la industria cinematográfica, 2026 será recordado como el año en el que dos películas de terror de muy bajo presupuesto y dirigidas por realizadores veinteañeros marcaron el norte respecto de hacia dónde debería dirigirse el negocio. Obsesión y Backrooms, de Curry Baker y Kane Parsons respectivamente, se convirtieron en dos fenómenos de taquilla impensados en un año donde la industria tenía otras expectativas. Pero, sorpresas te da la vida, detrás de estos sucesos hay otros asuntos que le dan más condimento al asunto y retuercen esa guerra declarada entre Hollywood y las plataformas.
Si el cine en el cine viene librando batallas desde los tiempos del VHS y la televisión por cable, nunca como desde la década pasada encontró un oponente tan duro como con las plataformas y su amplia oferta de películas y series para ver en la comodidad del hogar. Y si durante años la premonición indicaba que la batalla podía perderse, con la pandemia y el cierre sanitario de las salas el proceso se aceleró y en nuestros días nos preguntamos cuál es el futuro de los cines. Lo irónico es que este pequeño oasis que brindan estas dos propuestas de terror para los exhibidores del mundo tiene origen en la pantalla chica de YouTube.
Obsesión fue dirigida por Curry Barker, un youtuber de 26 años que en 2023 había escrito y dirigido el cortometraje de terror The chair y lo había subido a la plataforma, donde tuvo nada más y nada menos que diez millones de reproducciones. Ni lento ni perezoso el productor James Harris vio que había algo potencial ahí y lo convocó para adaptar el corto a largometraje. Sin embargo, la respuesta de Barker fue ambiciosa: le presentó otro proyecto, que a la postre sería Obsesión, la historia de un joven que desea que su amor platónico lo quiera más que a nada y las cosas se le van de las manos.
Con un presupuesto de apenas 750.000 dólares, la película se convirtió en un fenómeno del boca en boca que funcionó tanto en el mercado doméstico como en el internacional. A esta fecha lleva recaudados 408.957.400 de dólares y como dato extraordinario, hay que señalar que desde 1982, con el estreno de ET, el extraterrestre de Steven Spielberg (recuerden este nombre, ya volveremos a él), no sucedía que una película aumentara su taquilla en la segunda y en la tercera semana de exhibición.
La película, celebrada por el público y por la crítica, ya convirtió a Barker en una pequeña estrella, lo cual es devuelto con una pulsión por el trabajo que ya lo tiene en la sala de montaje editando Anything but ghosts, su nuevo film, mientras ya fue contratado para dirigir una nueva versión de La masacre de Texas.
Con diferencias mínimas, la de Kane Parsons es una historia bastante similar. En este caso estamos ante un director incluso más joven, de apenas 20 años, que se hizo cargo del proyecto Backrooms, una película de terror que suscribe más a la línea del terror de autor y que es una extensión del universo que ya había plasmado en -claro que sí- YouTube. Backrooms responde a una suerte de concepto relacionado con los “creepypasta”, que para los neófitos son como las leyendas urbanas del Siglo XXI, extendidas a través de Internet y las redes sociales.
En el caso de Parsons contó con el apoyo de la gran productora A24, la líder en lo que tiene que ver hoy por hoy con el cine de autor norteamericano, lo que permitió un elenco de nombres importantes como los de Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve (nominada al Oscar este año) y Mark Duplass. Con un presupuesto estimado de 10.000.000 de dólares, la película ya lleva recaudados unos 362.341.798 de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia del estudio. Otro éxito descomunal.
Mientras Parsons disfruta las mieles del suceso comercial con su película, lanzó una nueva serie por YouTube, titulada The oldest view, que sigue la exploración de un centro comercial subterráneo abandonado.
Si bien se puede llegar a elucubrar que estos sucesos serían imposibles por fuera del género terror, ya que sus autores exploran temas y elementos de rápida absorción a través de las redes sociales, generando un público cautivo que es el que evidentemente se lanzó a las salas, también es cierto que el éxito responde a fenómenos que están atravesando actualmente el consumo audiovisual. Contra realizadores formados en el ámbito académico, surgen estos con un contacto inmediato con su público, que incluso tienen la habilidad de saber trabajar con herramientas más artesanales y económicas que las de la industria.
En un año donde películas como Superchica o ¡La novia!, con presupuestos cuantiosos y estrellas con currículum, fracasaron y ni siquiera llegaron a recuperar lo invertido, la industria de Hollywood se rinde ante estos fenómenos que no sólo son taquilleros, sino que además gustan a la crítica y los espectadores. La vio Steven Spielberg, quien durante la gira promocional de su película El día de la revelación, celebró el éxito de estas películas y la aparición de nuevos realizadores.
Tanto la vio, que se conoció hace semanas que será productor de la adaptación cinematográfica de la serie The Mandela Catalogue, otro fenómeno de horror surgido en YouTube, dirigido por Alex Kister, otro joven de apenas 22 años. The Mandela Catalogue se lanzó en 2021 y acumula más de 100.000.000 de visualizaciones. Trabaja atmósferas y tonos similares a los de Backrooms y se presenta como el próximo éxito de bajo presupuesto para el género el próximo año.
Si bien estamos en una época sobregirada donde todo parece ser lo primero que ocurre en la historia de la humanidad, no hay que dejarse engañar con espejitos de colores y habrá que esperar por lo próximo de Curry Baker y Kane Parsons para saber si son dos talentos naturales o apenas golondrinas de un solo verano. De hecho, fenómenos como estos no son la primera vez que suceden: en 1999 se estrenó una pequeña película de terror con un presupuesto de 60.000 dólares que terminó recaudando más de 400.000.000 a nivel mundial. La película se llamó El proyecto Blair Witch y también supo construirse sobre las posibilidades del marketing a través de Internet.
Por entonces no existía YouTube, pero sí foros y demás espacios donde los directores crearon una promoción infalible en la que mucha gente creyó que lo que contaba la película era real. Sus directores fueron Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, y también por aquellos tiempos fueron promocionados como los nuevos geniecillos de la industria. De más está decir que hoy tenemos que buscar en IMDB sus nombres porque nadie se acuerda de ellos. Habrá que ver si la historia vuelve a repetirse o si, por el contrario, Hollywood termina encontrando respuestas a la encerrona que le plantean las plataformas reclutando realizadores de ese mundo virtual y artesanal.
