Viajar con mascotas en el auto: cuál es la forma más segura de trasladarlas
Aunque no existe una norma nacional que establezca un único sistema de transporte para perros y gatos, la legislación exige que el conductor mantenga el control total del vehículo. Especialistas recomiendan utilizar dispositivos de sujeción adecuados para evitar accidentes y proteger a todos los ocupantes.
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Con la llegada de las vacaciones y el aumento de los viajes por ruta, muchas familias deciden trasladarse junto a sus mascotas. Sin embargo, llevar perros o gatos sueltos dentro del vehículo puede convertirse en un riesgo tanto para el animal como para quienes viajan en el auto.
Si bien la Ley Nacional de Tránsito no establece un método específico para transportar mascotas, el artículo 48 prohíbe conducir de manera insegura o con elementos que interfieran en el manejo. En ese sentido, un animal que se desplace libremente dentro del habitáculo puede distraer al conductor, dificultar las maniobras y aumentar el riesgo de sufrir un siniestro vial.
Además de la normativa nacional, algunas jurisdicciones cuentan con regulaciones propias. En la provincia de Buenos Aires, la Ley 13.637 dispone que los animales no pueden viajar en el asiento delantero y deben ser trasladados de forma tal que no puedan desplazarse hacia el sector del conductor. En la Ciudad de Buenos Aires, la legislación también prohíbe que las mascotas viajen sueltas dentro del vehículo.
La forma más segura de transportarlas dependerá de su tamaño. Para perros medianos y grandes se recomienda utilizar un arnés de seguridad homologado, sujeto al cinturón del vehículo y nunca al collar del animal. En el caso de perros pequeños y gatos, la opción más segura es una transportadora o canil rígido, correctamente asegurado para evitar movimientos durante el viaje.
Los especialistas señalan que, siempre que sea posible, el canil debe colocarse en el piso detrás de los asientos delanteros, ya que esa ubicación reduce el riesgo de desplazamientos en caso de una frenada brusca. Si por sus dimensiones debe viajar sobre el asiento trasero, es fundamental sujetarlo con el cinturón de seguridad. Otra alternativa válida para algunos vehículos es utilizar una rejilla o red divisoria que impida que la mascota acceda al sector del conductor.
En los vehículos con baúl integrado al habitáculo, como los hatchback o SUV, el animal también puede viajar en ese sector siempre que permanezca correctamente sujeto y separado de los ocupantes. En cambio, nunca debe ser trasladado en el baúl cerrado de un automóvil tipo sedán, ya que ese espacio no está preparado para transportar personas ni animales.
Los expertos también desaconsejan permitir que la mascota saque la cabeza por la ventanilla, llevarla sobre el regazo del conductor o de un acompañante, o sujetarla únicamente con el collar. Ante un impacto o una frenada de emergencia, un animal sin sujeción puede salir despedido y convertirse en un proyectil capaz de causar lesiones graves.
Antes de emprender un viaje largo, también se recomienda acostumbrar gradualmente a la mascota al automóvil mediante trayectos cortos, evitar alimentarla inmediatamente antes de salir para reducir la posibilidad de mareos, realizar paradas cada dos horas aproximadamente para que pueda hidratarse, caminar y hacer sus necesidades, y nunca dejarla sola dentro del vehículo, ya que la temperatura del habitáculo puede aumentar rápidamente incluso cuando el clima exterior no parece extremo.
