El gas en los barrios populares: una familia puede gastar hasta $253 mil por mes en garrafas
Un informe del Isepci Mar del Plata relevó el precio de la garrafa y su peso sobre los ingresos de los hogares que no cuentan con gas natural. Una recarga de 10 kilos cuesta en promedio $32.000 y una familia que necesita cuatro por mes puede destinar hasta el 69% de un Salario Mínimo Vital y Móvil.
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En pleno invierno, el acceso al gas se convirtió en un gasto cada vez más difícil de afrontar para miles de familias de Mar del Plata y Batán que no cuentan con conexión a la red natural. La garrafa, utilizada tanto para calefaccionar como para cocinar, representa una parte significativa de los ingresos de los hogares de los barrios populares.
El dato surge del segundo Informe de análisis de la situación socioeconómica local 2026 elaborado por el Isepci Mar del Plata, que en esta oportunidad puso el foco en el acceso a la garrafa y en el impacto que tiene su costo como parte de los servicios esenciales.
De acuerdo con el relevamiento, en General Pueyrredon 46.194 hogares no tienen acceso al gas natural, según los datos del Censo 2022. El informe señala que ese universo representa aproximadamente el 25% de los hogares del distrito y que una parte importante se encuentra en los 71 barrios populares reconocidos por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).
El relevamiento realizado por el instituto en comercios de cercanía estableció que la recarga de una garrafa de 10 kilos cuesta en promedio $32.000, aunque el precio varía entre $30.000 y $34.000 según la zona. A eso se suma el valor del envase: una garrafa usada ronda entre $75.000 y $80.000, mientras que una nueva puede alcanzar entre $120.000 y $130.000.
Para una familia tipo de cuatro integrantes, el informe plantea que durante el invierno se necesitan como mínimo dos garrafas mensuales solamente para calefaccionarse. Con el precio promedio relevado, eso representa $64.000 por mes, equivalente al 17% de un Salario Mínimo Vital y Móvil de $367.800.
Pero la garrafa no se utiliza únicamente para calefaccionar. En los hogares que no tienen gas natural también es la fuente de energía utilizada para cocinar durante todo el año. Por eso, cuando se contempla un consumo de tres garrafas y media mensuales, el gasto en recargas asciende a $112.000, equivalente al 30% del salario mínimo.
Si además la familia necesita comprar el envase, el desembolso inicial llega a $192.000 si se trata de una garrafa usada y a $237.000 si se compra una nueva. En términos del salario mínimo, esos valores representan el 52% y el 64%, respectivamente.
El escenario más extremo planteado por el Isepci contempla un consumo de cuatro garrafas mensuales. En ese caso, las recargas implican un gasto de $128.000, equivalente al 35% del salario mínimo. Si se suma la compra de una garrafa usada, el monto asciende a $208.000, mientras que con una nueva llega a $253.000, es decir, el 69% del ingreso mínimo.
El relevamiento realizado junto a vecinos y vecinas de los barrios populares también permitió detectar situaciones todavía más complejas. Según el informe, hay familias que utilizan la garrafa incluso para calentar el agua para bañarse, lo que incrementa todavía más el consumo mensual.
La referente social Lorena Quiroga describió el escenario y advirtió sobre las dificultades que tienen las familias para sostener el consumo necesario durante el invierno.
“Con el valor actual de las garrafas y los magros ingresos tras la baja del programa ‘Volver a trabajar’, que en Mar del Plata y Batán dejó a mucha gente sin un ingreso fundamental, muy pocas familias logran comprar 4 garrafas al mes”, sostuvo.
“Entonces prefieren calefaccionar sus casas como pueden o directamente no hacerlo lamentablemente”, agregó.
El informe también cuestiona los cambios implementados en el sistema de asistencia para la compra de garrafas. Según el Isepci, el Gobierno nacional eliminó el Programa Hogar y lo reemplazó por el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que exige una inscripción para poder acceder al beneficio.
Desde el instituto señalan que este requisito puede transformarse en una dificultad adicional para los habitantes de los barrios populares, donde se detectó desconocimiento sobre la información necesaria para completar el registro.
A su vez, el mecanismo de asistencia pasó a funcionar mediante reintegros. Esto significa que las familias deben contar primero con el dinero suficiente para comprar la garrafa y luego acceder al beneficio correspondiente.
El monto subsidiado es de $9.593 por cada garrafa de 10 kilos. Frente a un precio promedio de $32.000, el aporte cubre alrededor del 30% del costo, mientras que el 70% restante queda a cargo de la familia.
La cobertura también varía según la época del año. Entre abril y septiembre contempla hasta dos recargas mensuales, mientras que entre octubre y marzo se limita a una recarga por mes.
A este panorama se suma la discusión sobre el régimen de Zona Fría. El proyecto impulsado por el Gobierno nacional para excluir a Mar del Plata, entre otras localidades, ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y genera preocupación por el posible impacto sobre los hogares de la ciudad.
En paralelo, el aumento de las tarifas del servicio de gas agrega otra presión sobre los ingresos familiares. Para el Isepci, todos estos factores deben analizarse en conjunto, especialmente en una ciudad donde decenas de miles de hogares todavía dependen del gas envasado para cubrir necesidades básicas.
Los números del informe muestran la dimensión del problema: una familia que consume cuatro garrafas por mes puede gastar $128.000 solamente en recargas, y si necesita comprar una garrafa nueva, el desembolso inicial alcanza los $253.000, equivalente al 69% de un salario mínimo.
Así, el acceso a una fuente de energía indispensable para calefaccionarse, cocinar y disponer de agua caliente vuelve a quedar en el centro de la discusión sobre el costo de vida y las condiciones de vida en los barrios populares de Mar del Plata y Batán.
