Steven Spielberg y los extraterrestres: cine de otro planeta
Con el estreno de “El día de la revelación”, el director regresa al tema que lo obsesiona desde “Encuentros cercanos del tercer tipo”. Hacemos un recorrido por su filmografía ufóloga.
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Entre 1977 y 1982 Steven Spielberg sentó las bases de buena parte de los ejes temáticos de su carrera como director con Encuentros cercanos del tercer tipo y E.T., el extraterrestre. Pero, también, edificaría una suerte de vínculo que no es tan profundo como muchos creen: Spielberg, el director de películas con extraterrestres. En verdad, el director de Tiburón volvería al tema recién en 2005 con su versión de La guerra de los mundos. Sin embargo, su evidente fascinación con el tema y su apuesta constante por lo maravilloso y lo inaudito en su cine (¿hay algo más maravilloso e inaudito que la posibilidad de que existan gentes de otros planetas entre nosotros?) lo convierten en una referencia constante. El día de la revelación, estreno de esta semana, lo vuelve a mostrar preocupado por la ufología y desempolvando algunas leyendas urbanas al respecto, en un vínculo que merece ser recorrido película a película.
Tras sorprender con la maravillosa Reto a muerte y romper la taquilla con Tiburón, Spielberg estrenó un relato de ciencia ficción más personal, Encuentros cercanos del tercer tipo. Protagonizado por Richard Dreyfuss, el aborda la obsesión de un hombre por ese misterio, algo que tal vez tenga que ver con el propio director. La película es importante porque contra el cine paranoico que imperaba en Hollywood por aquellos tiempos, Spielberg ofrece una película más positiva que incluso contradice a la corriente principal de la ciencia ficción, la que allá por los años 50’s mostraba a los seres del espacio como criaturas beligerantes. Los extraterrestres de Encuentros cercanos del tercer tipo tenían la virtud, incluso, de comunicarse por medio de la música.
Tras fracasar espectacularmente con 1941 y volver al éxito con la gran Los cazadores del arca perdida, el director estrenaría en 1982 una de sus películas indispensables, y una de las que sirven para entender su cine: ET, el extraterrestre. La película sigue la senda del anterior relato sobre ufología, en el sentido de que el extraterrestre -aquí explícitamente presente durante toda la película- es un personaje positivo, amigable, inocente y vulnerable, alejado del imaginario destructivo del género. Pero a diferencia de aquella, que era una película más adulta, aquí el director recurre a una mirada decididamente infantil que funciona como un cuento sobre seres solitarios que conectan en algún punto. Ha dicho Spielberg que en verdad ET, de manera inconsciente, es la reflexión sobre el golpe que significó el divorcio de sus padres. Una maravilla y una película que en cierta manera sentó las bases de la estética del cine juvenil de esa década.
Veintitrés años después, en 2005, después de tantos éxitos, premios y hasta películas más serias e históricas, Spielberg retomaría la temática extraterrestre con una producción que era una pequeña obsesión personal: adaptar La guerra de los mundos, uno de los relatos emblemáticos del género. A caballo de la estrella de Tom Cruise, el director imagina la invasión como un instante de desolación en el que desaparece todo rasgo humano. Es claramente una película atravesada por el 11 de Septiembre y por imágenes alucinatorias que remiten al Holocausto, como aquel tren en llamas, ese río repleto de ropas de muertos y gente que se evapora en el aire y queda hecha cenizas. Uno de sus relatos más oscuros y desilusionados, que no inconscientemente ofrece la visión más tradicional y beligerante de los extraterrestres.
Otros veintiún años que pasan, con un Spielberg que se pone más historicista y revisionista que nunca, hasta que finalmente en estos días estrena El día de la revelación, otro relato sobre extraterrestres. La película gira en torno a una información que dos bandos pelean por revelar o proteger, y que persigue una idea: ¿qué pasaría si la humanidad descubre que los extraterrestres están entre nosotros? ¿Cómo reaccionaría la cultura ante la presencia de seres más grandes que la vida conocida? Spielberg piensa a los extraterrestres como parias y marginados, y reflexiona sobre el peso de la verdad y sus consecuencias en un film que toma algo del pesimismo de La guerra de los mundos, pero también el tono integrador de Encuentros cercanos del tercer tipo. Tal vez, por qué no, la mirada definitiva sobre el tema.
Como coda, decir que a pesar de no ser películas sobre extraterrestres, estos personajes aparecen y terminan siendo claves en A.I. Inteligencia Artificial (2001) y en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008). En la dos películas aparecen en el último acto y son funcionales a la resolución de los conflictos. Pero, sobre todo, son interesantes para pensar cómo para Spielberg los extraterrestres estuvieron en el pasado, como indica la cuarta aventura de Indiana Jones, y en el futuro, como señala el relato futurista sobre el niño robot que sólo quería ser amado. La virtud de Spielberg, en última instancia, es no sólo haber construido un imaginario a su alrededor, sino tener la habilidad y la sabiduría para hacer gran cine con eso.
