Rusia: Putin amenazó con confiscar barcos europeos si continúan las acciones contra la “flota fantasma” rusa
La advertencia del Kremlin eleva la tensión con la Unión Europea en medio de las sanciones por la guerra en Ucrania.
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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, lanzó una dura advertencia a los países europeos y aseguró que Moscú podría confiscar embarcaciones de la Unión Europea en cualquier parte del mundo si continúan las acciones contra la denominada “flota fantasma” rusa, utilizada para sortear las sanciones occidentales impuestas tras la invasión de Ucrania. La amenaza marca una nueva escalada en la confrontación entre Rusia y Occidente y abre un nuevo frente de tensión en los mares internacionales.
La declaración fue realizada durante una visita del mandatario ruso al crucero portamisiles Variag, en la isla de Sajalín, en el extremo oriental de Rusia. Allí, en el marco de ejercicios navales de la Flota del Pacífico, Putin sostuvo que cualquier intento europeo de detener o confiscar barcos mercantes vinculados a Rusia tendrá una respuesta equivalente por parte de Moscú.
Según el líder del Kremlin, las medidas adoptadas por algunos países europeos constituyen una violación del derecho marítimo internacional. En ese sentido, advirtió que las represalias rusas no se limitarían a determinadas zonas geográficas, sino que podrían producirse en cualquier punto del planeta donde Moscú considere que sus intereses comerciales están siendo afectados.
La advertencia llega en un contexto de creciente presión de la Unión Europea sobre la llamada “flota fantasma”, una red de cientos de petroleros y buques mercantes que, según las potencias occidentales, permite a Rusia seguir exportando petróleo y otros productos energéticos pese a las restricciones económicas vigentes. Bruselas amplió en los últimos meses las sanciones contra estas embarcaciones e incrementó los controles e inspecciones en aguas europeas.
La denominada flota fantasma está compuesta por barcos que suelen operar bajo banderas de terceros países, con estructuras societarias opacas y sistemas de aseguramiento poco transparentes. Su objetivo es mantener el flujo de exportaciones rusas evitando las limitaciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados.
La tensión en torno a estas embarcaciones se incrementó durante las últimas semanas. A comienzos de agosto, una misión europea liderada por Italia abordó un petrolero señalado como parte de esa red en el Mediterráneo, en una muestra del endurecimiento de la política comunitaria contra los mecanismos de evasión de sanciones.
Desde Moscú sostienen que Occidente utiliza argumentos políticos para obstaculizar el comercio marítimo ruso. Putin también acusó a la OTAN de profundizar la confrontación en distintas regiones estratégicas, incluyendo el Ártico y el Asia-Pacífico, y denunció una creciente militarización impulsada por las potencias occidentales.
El endurecimiento del discurso ruso se produce además en un momento de alta intensidad bélica. En paralelo a las declaraciones de Putin, Ucrania llevó adelante nuevos ataques contra instalaciones navales rusas en Novorosíisk, uno de los principales puertos militares de Moscú en el mar Negro, lo que refleja la continuidad del conflicto.
