Reino Unido desestimó el reclamo argentino por el tránsito de un buque militar en aguas nacionales
Londres aseguró que la misión cumplió con el derecho internacional y sostuvo que había informado previamente el recorrido. La Cancillería denunció una incursión irregular y presentó una protesta diplomática.
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El Gobierno del Reino Unido rechazó el reclamo presentado por la Argentina por el tránsito del patrullero militar HMS Medway a través de aguas consideradas bajo jurisdicción nacional, durante un viaje desde las Islas Malvinas hacia la ciudad chilena de Punta Arenas.
La Cancillería argentina había entregado una nota formal de protesta a la Embajada británica en Buenos Aires al considerar que los movimientos de la embarcación no fueron debidamente comunicados, tal como establecen los acuerdos bilaterales sobre medidas de confianza militar vigentes entre ambos países.
Desde el Palacio San Martín calificaron la navegación como una acción “no consultada e ilegal” y expresaron su rechazo a lo que definieron como una incursión militar británica en espacios marítimos argentinos. Además, señalaron que el episodio forma parte de una política de decisiones unilaterales que profundiza las tensiones en el Atlántico Sur y dificulta una solución negociada a la disputa de soberanía.
El Reino Unido negó esas acusaciones y afirmó que las autoridades argentinas habían sido notificadas con anticipación. Según la explicación difundida por el Ministerio de Defensa británico, el HMS Medway realizó entre el 5 y el 8 de julio una visita logística de rutina a Punta Arenas para colaborar con las operaciones del British Antarctic Survey.
Londres indicó que el buque transportó provisiones destinadas a sostener investigaciones científicas en la Antártida y que utilizó la ruta más directa posible entre las Malvinas y Chile, teniendo en cuenta factores de seguridad operativa y condiciones meteorológicas.
El Gobierno británico también sostuvo que el recorrido se efectuó conforme al derecho internacional marítimo y bajo el principio de “paso inocente”, que permite el tránsito de embarcaciones extranjeras por el mar territorial de otro Estado siempre que no amenacen su seguridad.
En contraste, la Argentina consideró que el desplazamiento incumplió los mecanismos de notificación acordados después de la Guerra de Malvinas y recordó la obligación de ambas partes de evitar medidas que modifiquen unilateralmente la situación mientras permanezca abierta la controversia de soberanía.
El patrullero HMS Medway se encuentra asignado de manera permanente a las aguas cercanas a las Islas Malvinas. Buenos Aires rechaza esa presencia militar y sostiene sus derechos soberanos sobre el archipiélago, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
La nueva diferencia diplomática volvió a poner en primer plano la histórica disputa entre ambos países por el Atlántico Sur. La Cancillería reafirmó que continuará defendiendo la posición argentina por medios pacíficos y diplomáticos, mientras el Reino Unido mantiene su negativa a discutir la soberanía sin el consentimiento de los habitantes de las islas.
