Presentan proyecto para que los huevos sean etiquetados según su proceso productivo
De esta manera, se sabría si la gallina fue explotada durante la producción. La ONG Sinergia Animal trabaja en Latinoamérica y Asia en pos de reducir el sufrimiento de los animales.
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La abogada y gerente de asuntos corporativos de la ONG Sinergia Animal, Gisela Riccardi, contó el “cruel” sistema de producción de huevos que perjudica a 50 millones de gallinas al año, la misión por prohibirlo y el proyecto de ley que presentaron para que cada huevo sea etiquetado con el proceso productivo usado, sea "huevo de jaulas o libre de jaulas”.
En principio, Riccardi comentó en “Los datos del día” de Mitre (FM 103.7) el trabajo qe llevan a cabo en el país: “Trabajamos en varios países, en Latinoamérica y Asia, pero en Argentina nos abocamos a las políticas de empresa sobre las gallinas ponedoras. O sea, a la industria avícola, ya que es la principal industria de explotación animal después de la pesca. Dado al gran número de gallinas explotadas, requiere por nuestra parte un gran trabajo para reducirlo. Existen alrededor de 50 millones de gallinas explotadas por año”.
Las explotación de gallinas se refiere al “cruel sistema que se utiliza en Argentina, denominado jaulas en baterías, el que fue derogado y prohíbido en el mundo, como hizo la Unión Europea”. Y si bien la ONG se reconoce como “vegana”, la abogada señaló que “van de a poco” y primero atacan los sistemas de jaulas, la “mayor explotación que existe”.
En ese sentido, explicó: “Las gallinas viven en un espacio similar al de una hoja A4 de computadora. Imaginá el sufrimiento del animal por no poder moverse ni extender sus alas o realizar los comportamientos típicos de la especie. Es como estar en un ascensor, y eso es lo que siente una gallina en toda su corta vida, de un año y medio”.
La ONG también presentó el primer proyecto de ley para que se etiqueten los huevos de acuerdo al sistema de producción. Como la mayoría de los consumidores desconoce esta metodología usada en la producción, la letrada dijo que esa situación los llevó a pensar en “una alternativa en la que los huevos indiquen el proceso productivo del que provienen: si son un huevo de jaulas o libre de jaulas”.
Entonces, criticó los engaños de los productores: “Algunos venden sus huevos como si fuesen de gallina feliz, pero en realidad provienen de una gallina enjaulada en una hoja A4, que provoca que sufra fracturas expuestas y contraiga enfermedades. La idea es que los huevos tengan un sistema de números o frases, para que así el consumidor elija libremente, sepa el sistema y además se respete la ética”.
SOCIEDAD VS EL VEGANISMO
En paralelo, Riccardi admitió que en su vida personal conviven con las “críticas y cuestionamientos infundados”, aunque en la organización no les sucede con frecuencia, debido a que “es un servicio” y no le insisten a las empresas que se vuelvan veganas, sino que son “políticas pequeñas”. Asimismo, destacó que promueven sistemas de alimentación basados en plantas o cursos gratuitos.
“La cuestión cultural se toma como un argumento en contra del veganismo, pero creemos que la sociedad está avanzando. Me imagino una sociedad basada en plantas y con una alimentación distinta, por una cuestión ambiental. En algún momento vamos a reflexionar; a los animales los vemos como cosas pero son seres sintientes y los jueces lo han dicho en varios precedentes judiciales. La que puede parecer una utopía quizás se logre materializar en la ley”, concluyó la gerente de asuntos corporativos de Sinergia Animal.

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