Preocupación por el consumo de tranquilizantes: la edad de inicio bajó a 12 años
Un relevamiento de la Sedronar advirtió sobre el acceso cada vez más temprano a estas sustancias entre estudiantes secundarios, en medio de una creciente crisis de salud mental infantil y adolescente.
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La situación de la salud mental de niños y adolescentes encendió nuevas alarmas. Entre enero y mayo de 2026, la Ciudad de Buenos Aires registró un aumento del 44% en los intentos de suicidio en comparación con el mismo período del año anterior.
El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, advirtió que la demanda de atención supera la capacidad de respuesta del sistema público. Además, explicó que las cifras oficiales no reflejan todos los casos, ya que muchos episodios de autolesión que no terminan en una muerte quedan fuera de las estadísticas.
A nivel nacional, los suicidios registrados aumentaron un 22% respecto del año anterior. Sin embargo, el funcionario aclaró que existe un subregistro y que parte de la suba podría estar relacionada con cambios en la forma de contabilizar los casos en algunas jurisdicciones.
Otro dato que genera preocupación es el acceso cada vez más temprano a calmantes. Un estudio de la Sedronar reveló que el promedio del primer contacto pasó de los 14 a los 12,6 años, es decir, cerca de los 12 años y medio.
Frente a este escenario, la Ciudad creó 40 centros de neurodesarrollo destinados a alumnos en etapa escolar, donde trabajan pediatras, neurólogos y psicólogos. Según Quirós, entre el 20% y el 30% de los chicos presenta algún trastorno, desde cuadros leves hasta situaciones graves.
El funcionario sostuvo que la detección debe realizarse antes de los cinco años para comenzar un tratamiento temprano. También indicó que se lleva un registro de los alumnos y se aplican protocolos para atender primero los casos de mayor complejidad.
Entre las posibles causas mencionó el aislamiento social, la exposición excesiva a las redes, los cambios en la estructura familiar, la alimentación y las consecuencias de la pandemia. Además, señaló que la magnitud de la problemática es diez veces mayor que hace tres décadas.
Quirós remarcó que la respuesta debe incluir un trabajo conjunto entre las áreas de salud, educación y desarrollo social, además del acompañamiento de las familias y de la comunidad.
