Por qué los argentinos gastan más según el Gobierno, pero las ventas siguen sin despegar
Mientras el Ejecutivo celebra niveles récord de consumo privado en las estadísticas oficiales, distintos relevamientos muestran que las compras en supermercados, mayoristas y comercios continúan por debajo de los niveles del año pasado.
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El consumo se convirtió en uno de los principales ejes del debate económico tras la difusión de los últimos datos del Indec y de consultoras privadas. Por un lado, el Gobierno destacó que el consumo privado alcanzó niveles récord durante el primer trimestre de 2026. Por otro, informes de mercado reflejan que las ventas masivas todavía no logran recuperarse completamente.
El contraste surge porque ambos indicadores miden fenómenos distintos.
Según los datos oficiales, el consumo privado forma parte del cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) e incluye todos los gastos realizados por los hogares, desde la compra de alimentos hasta el pago de servicios públicos, medicina prepaga y otros consumos. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró que el indicador alcanzara máximos históricos y destacara un crecimiento interanual del 2,7%.
Sin embargo, la situación cambia cuando se observan las ventas en los comercios. El último informe de la consultora Scentia reveló que el consumo masivo cayó 1,6% interanual en mayo y acumula una baja del 3% en los primeros cinco meses del año.
Los supermercados fueron el canal más afectado, con una caída del 4,2% interanual.
El relevamiento mostró además retrocesos del 1,6% en mayoristas, del 1,3% en autoservicios independientes y del 0,8% en kioscos y almacenes de barrio. En contraste, las farmacias crecieron 2,3% y el comercio electrónico registró una fuerte expansión del 29,9%.
La explicación de esta aparente contradicción radica en la composición del consumo privado. Los especialistas señalan que el indicador oficial incorpora gastos que muchas veces no son percibidos por la población como consumo cotidiano.
Las tarifas de servicios y las prepagas tienen un peso creciente en las estadísticas oficiales.
El economista Fausto Spotorno explicó que el consumo privado incluye rubros cuyos precios crecieron por encima de la inflación durante el último año. De esta manera, aunque los hogares no compren más productos en cantidad, el monto total destinado al consumo puede aumentar por el encarecimiento de esos servicios.
A esto se suma otro factor: la diferencia entre los datos agregados y los indicadores per cápita. Diversos estudios muestran que, si bien el consumo privado total alcanzó niveles récord, todavía se encuentra por debajo de los máximos históricos cuando se lo analiza por habitante.
La desaceleración de la inflación comienza a mostrar algunas señales positivas, aunque insuficientes para revertir la caída acumulada.
Scentia destacó que la retracción del consumo fue menos intensa que en meses anteriores y atribuyó parte de esa mejora a una menor presión sobre los precios. Entre las categorías que lograron crecer en mayo se destacaron las bebidas alcohólicas (+4,1%), las bebidas sin alcohol (+3,3%) y alimentos (+0,9%).
En cambio, los mayores retrocesos se registraron en limpieza del hogar y ropa (-8,2%), productos perecederos (-6,5%) y desayuno y merienda (-5,4%).
Así, mientras las estadísticas macroeconómicas reflejan un consumo privado en expansión, los datos de ventas muestran una recuperación todavía desigual, con sectores que continúan sintiendo el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y otros que comienzan a mostrar señales de mejora.
Fuente: Infobae
