El Gobierno refuerza la estrategia para contener el dólar en torno a los $1500
El Banco Central y el Tesoro coordinan medidas para administrar la liquidez en pesos, sostener las tasas y evitar una mayor presión sobre el mercado cambiario. La autoridad monetaria redujo el ritmo de compra de reservas durante agosto.
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El Gobierno profundizó en los últimos días su estrategia monetaria y cambiaria con una mayor coordinación entre el Banco Central (BCRA) y el Ministerio de Economía. El objetivo es mantener el dólar alrededor de los $1500, controlar las tasas de interés en pesos y, al mismo tiempo, continuar con la acumulación de reservas.
El esquema comenzó a mostrar algunas dificultades debido a la menor velocidad con la que el BCRA está comprando dólares. Según el análisis citado, la autoridad monetaria pasó de adquirir un promedio de US$103 millones diarios durante julio a unos US$33 millones por día en lo que va de agosto.
La desaceleración responde a la intención oficial de evitar que las propias compras del Banco Central generen una mayor presión sobre la demanda de dólares y terminen impulsando el tipo de cambio por encima del nivel que el Gobierno busca sostener. La estrategia también tiene impacto sobre los activos argentinos denominados en moneda extranjera.
Además de reducir sus compras en el mercado cambiario, el BCRA interviene mediante operaciones de dólar futuro y bonos vinculados a la evolución del tipo de cambio. También busca establecer un piso para las tasas de corto plazo en el mercado Repo, donde las entidades financieras colocan sus excedentes de liquidez.
El Tesoro gana protagonismo
En paralelo, el Ministerio de Economía asumió un papel más activo en el mercado cambiario y en la administración de los pesos disponibles en el sistema financiero. Según análisis de consultoras privadas, el Tesoro realiza intervenciones puntuales en el mercado de dólar contado, administra las licitaciones de deuda y comenzó a gestionar diariamente parte de la liquidez mediante depósitos bancarios.
Una de las operaciones que reflejó este cambio se produjo en la última colocación de deuda de julio, cuando Economía captó unos $4 billones por encima de los vencimientos. En lugar de transferir inmediatamente esos fondos al Banco Central, los mantuvo depositados en cuentas bancarias, evitando retirar de manera abrupta esa cantidad de pesos de circulación.
El esquema busca administrar simultáneamente la cantidad de dinero disponible, las tasas y el tipo de cambio, aunque los analistas advierten sobre la complejidad de una estrategia que intenta alcanzar varios objetivos al mismo tiempo. Desde algunas consultoras señalaron que la falta de claridad sobre las intervenciones oficiales genera incertidumbre entre los operadores.
En ese contexto, la política cambiaria continúa siendo una de las principales herramientas del Gobierno para acompañar el proceso de desinflación. Sin embargo, el aumento de la inflación de julio al 2,1% interanual mensual, luego de tres meses de desaceleración, vuelve a poner bajo análisis el equilibrio entre sostener el dólar, controlar las tasas y evitar que la política monetaria termine afectando el nivel de actividad.
