¿Las palmadas en la cola pueden dañar los riñones de los gatos? La verdad detrás del mito
En redes sociales circula la versión de que dar pequeñas palmadas cerca de la base de la cola de un gato podría provocarle problemas renales. Sin embargo, la anatomía de estos animales permite explicar por qué una caricia suave no representa ese peligro.
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En las redes sociales circulan con frecuencia advertencias sobre los cuidados de los gatos que, aunque pueden partir de una buena intención, no siempre tienen respaldo científico. Una de ellas asegura que dar pequeñas palmadas cerca de la base de la cola puede provocarles problemas en los riñones.
La afirmación genera preocupación especialmente porque algunos gatos disfrutan de las caricias en esa parte del cuerpo e incluso levantan la cola o arquean ligeramente el lomo cuando reciben contacto allí. Sin embargo, una palmada suave en esa zona no alcanza ni golpea directamente los riñones.
Los riñones del gato se encuentran dentro de la cavidad abdominal, a ambos lados de la columna vertebral. La zona cercana al nacimiento de la cola, en cambio, está relacionada con la pelvis, músculos y otras estructuras alejadas de estos órganos.
Por este motivo, acariciar o dar pequeñas palmadas de manera suave en la parte posterior del animal no debería producir una lesión renal.
Esto no significa que los gatos sean inmunes a los traumatismos. Un golpe fuerte, una caída, un accidente o cualquier impacto considerable sí puede provocar lesiones internas y requerir atención veterinaria. Si después de un traumatismo el animal presenta dolor, decaimiento, dificultad para caminar, problemas para orinar o sangre en la orina, es importante consultar rápidamente con un profesional.
También hay que tener en cuenta que no todos los gatos disfrutan del contacto en la base de la cola. Mientras algunos parecen buscarlo, otros pueden sentirse incómodos o sobreestimulados. Movimientos bruscos de la cola, orejas hacia atrás, intentos de alejarse, arañazos o mordidas son señales para detener las caricias.
Los problemas renales felinos pueden tener numerosas causas, entre ellas la edad, enfermedades crónicas, alteraciones congénitas, infecciones, intoxicaciones y otros trastornos. Por eso, atribuirlos a unas simples palmadas suaves en la parte posterior del cuerpo no tiene fundamento anatómico.
En definitiva, la diferencia fundamental está entre una caricia o palmada suave y un verdadero golpe. Las primeras no deberían dañar los riñones; los traumatismos fuertes, en cambio, sí pueden ocasionar lesiones y nunca deben minimizarse.
