La derrota por la Ley de Tierras encendió una alerta en la Casa Rosada sobre las próximas negociaciones con las provincias
El Gobierno nacional asegura que el vínculo con los gobernadores no quedó afectado, pero reconoce que la caída del capítulo que habilitaba la venta de tierras a extranjeros expuso dificultades para conseguir acuerdos en el Senado. La preocupación apunta ahora a futuras reformas, especialmente la Reforma Política.
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La eliminación del capítulo sobre extranjerización de tierras dentro de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada dejó una señal de preocupación puertas adentro de la Casa Rosada. En el oficialismo consideran que la derrota legislativa no representa una ruptura con los gobernadores aliados, pero sí una advertencia sobre la capacidad de negociación del Gobierno frente a nuevos debates en el Congreso.
Según fuentes oficiales, el problema no estuvo únicamente en la pérdida de votos, sino en la forma en que se produjo. Varios mandatarios provinciales que inicialmente acompañaban la iniciativa terminaron tomando distancia luego de la presión política y el costo que implicaba respaldar una medida cuestionada por sectores opositores.
“La negociación se cayó como un castillo de naipes. Se salió uno y se cayeron todos”, resumió un operador político cercano al Gobierno, al analizar el desenlace que obligó al oficialismo a retirar el apartado referido a la venta de tierras rurales a extranjeros.
Desde la Casa Rosada intentan relativizar el impacto y aseguran que se trató de una situación puntual. Sin embargo, admiten que una nueva derrota similar podría modificar el escenario de cara a otros proyectos considerados prioritarios por el presidente Javier Milei, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central o los cambios en materia electoral.
Uno de los principales focos de atención está puesto en la Reforma Política y, en particular, en la posibilidad de suspender las PASO. En el oficialismo temen que una imagen de debilidad frente al Senado les permita a los gobernadores aumentar sus exigencias en futuras negociaciones.
Entre los mandatarios provinciales que rechazaron el capítulo de Tierras estuvieron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rolando Figueroa (Neuquén), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones). Sus posturas fueron trasladadas a los senadores de sus espacios y terminaron siendo determinantes para que el Gobierno modificara el proyecto.
También se sumaron al rechazo legisladores de distintos bloques, entre ellos Alejandra Vigo (Córdoba) y senadores radicales como Flavio Fama (Corrientes), Daniel Kroneberger (La Pampa) y Maximiliano Abad (Buenos Aires), lo que dejó al oficialismo sin los apoyos suficientes para sostener el artículo más controvertido de la iniciativa.
Ahora, el Gobierno busca recomponer acuerdos con las provincias y evitar que el episodio se convierta en un antecedente negativo para las próximas discusiones legislativas.
