La bajante dejó al descubierto la Restinga del Faro y crece la advertencia por el peligro de acercarse
La formación rocosa ubicada frente a Punta Mogotes quedó expuesta por el descenso excepcional del nivel del mar. Aunque muchos la confundieron con una isla, se trata de un sector que habitualmente permanece bajo el agua y que presenta corrientes, desniveles y rocas ocultas.
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La costa de Mar del Plata mostró en los últimos días una imagen poco habitual: una extensa formación rocosa emergió frente al Faro de Punta Mogotes y rápidamente llamó la atención de vecinos, turistas y pescadores. El fenómeno generó numerosas imágenes en redes sociales y llevó a algunos curiosos a intentar acercarse.
Sin embargo, no apareció una nueva isla frente a la ciudad. Se trata de la Restinga del Faro, un afloramiento rocoso que normalmente se encuentra sumergido y que quedó parcialmente expuesto debido a una marcada bajante del mar. La formación está ubicada a unos 500 metros de la costa y constituye una prolongación submarina del sistema de Tandilia.
Desde el punto de vista geológico, las rocas corresponden a antiguas ortocuarcitas de la Formación Balcarce, estructuras que resistieron durante millones de años los procesos de erosión. La restinga ocupa una superficie de más de siete kilómetros cuadrados y posee además importancia ambiental por la presencia de distintas especies marinas.
La bajante respondió a una combinación de factores naturales. A la influencia de las mareas generadas por la Luna y el Sol se sumaron determinadas condiciones meteorológicas, especialmente vientos provenientes del oeste y noroeste, capaces de desplazar el agua superficial hacia mar adentro. Cuando este fenómeno coincide con una bajamar, sectores habitualmente cubiertos pueden quedar temporalmente expuestos.
Pero la aparición de la restinga no significa que el lugar se haya convertido en una zona segura para caminar o navegar. Entre la costa y las rocas existen canales, desniveles, rompientes y corrientes que pueden resultar difíciles de detectar desde tierra. Además, un cambio en la marea puede volver a cubrir rápidamente áreas que minutos antes parecían transitables.
Por ese motivo, se recomienda evitar intentar llegar a la formación a pie o en kayak. La distancia respecto de la costa y las condiciones cambiantes del sector representan un riesgo adicional para quienes no conocen la zona. En el caso de embarcaciones menores, también resulta fundamental contar con chaleco salvavidas, elementos de comunicación y respetar las recomendaciones de seguridad para la navegación.
El frío del agua durante el invierno constituye otro factor de peligro. En agosto, la temperatura superficial del mar en esta zona ronda los 10 °C, por lo que una caída puede provocar una pérdida rápida de temperatura corporal y reducir la capacidad de reacción de una persona.
La imagen de la denominada “isla” ofrece una perspectiva inusual de la costa marplatense y permite observar una formación que durante buena parte del año permanece oculta. Pero su aparición es temporal y no modifica las condiciones naturales del lugar, por lo que las autoridades y especialistas insisten en que contemplarla desde una distancia segura es la mejor alternativa.
