Francia aprobó el proyecto que regula la muerte asistida
La Asamblea Nacional respaldó definitivamente la iniciativa impulsada por Emmanuel Macron. El texto todavía no está vigente, ya que deberá ser revisado por el Consejo Constitucional.
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Francia avanzó con una de sus reformas sociales más relevantes de las últimas décadas al dar aprobación definitiva al proyecto que reconoce el derecho a recibir ayuda médica para morir.
La votación terminó con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones, según el registro oficial del Parlamento francés. El proyecto fue promovido por el presidente Emmanuel Macron, quien lo presentó como uno de los principales avances sociales de su segundo mandato.
El procedimiento estará destinado a personas mayores de edad que tengan nacionalidad francesa o residencia legal en el país. Para solicitarlo, deberán padecer una enfermedad grave e incurable en una etapa avanzada o terminal, atravesar un deterioro irreversible de su estado de salud y experimentar sufrimiento físico o psicológico que no pueda ser aliviado, siempre que exista una patología física grave subyacente.
La petición tendrá que realizarse de manera libre, consciente y por escrito ante un médico. Además, la persona deberá conservar plena capacidad para comprender el alcance de su decisión. El profesional contará con un plazo máximo de 15 días para responder y, si autoriza el pedido, el paciente deberá ratificarlo luego de un período mínimo de reflexión de dos días. Cuando exista una imposibilidad física, la sustancia podrá ser administrada por un médico o un enfermero.
A pesar de la aprobación parlamentaria, la normativa no comenzará a aplicarse de inmediato. El primer ministro Sébastien Lecornu anunció que solicitará la intervención del Consejo Constitucional para que examine distintos puntos, entre ellos el plazo de reflexión y las condiciones previstas para adultos bajo tutela o protección judicial.
El Gobierno también pidió revisar cómo se relacionará la cláusula de conciencia de los profesionales sanitarios con los establecimientos médico-sociales que atienden a personas en el final de la vida, pero rechazan participar en procedimientos destinados a acelerar la muerte. El presidente del Senado, Gérard Larcher, anticipó que también recurrirá al tribunal constitucional.
Macron celebró que la discusión legislativa se hubiera desarrollado de manera constructiva y respetuosa, y sostuvo que las presentaciones judiciales continuarán de acuerdo con las reglas del Estado de derecho. El mandatario había prometido impulsar una legislación sobre muerte asistida durante la campaña para su reelección en 2022.
La Iglesia católica francesa expresó su rechazo y calificó la medida como una ruptura grave para el país. La Conferencia Episcopal advirtió que una legislación de estas características podría modificar la relación de la sociedad con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad y la enfermedad.
La iniciativa es considerada una de las transformaciones sociales más importantes de Francia desde la aprobación del matrimonio igualitario en 2013. Si recibe el aval del Consejo Constitucional y posteriormente es promulgada, el país se sumará a otras naciones que permiten distintas modalidades de muerte asistida, como Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay.
