El Gobierno espera la agenda del Papa y define si decreta feriado
La Casa Rosada mantendrá una nueva reunión con representantes de la Iglesia para avanzar en la organización de la visita del Sumo Pontífice, prevista para noviembre. La decisión sobre un posible feriado nacional dependerá del cronograma oficial que envíe el Vaticano.
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El Gobierno nacional volverá a reunirse en los próximos días con autoridades de la Iglesia católica para coordinar los detalles de la visita del papa León XIV a la Argentina, programada para noviembre. En paralelo, la Casa Rosada espera recibir la agenda definitiva del Pontífice para resolver si durante alguna de las jornadas de su estadía se decretará un feriado nacional o un asueto especial.
Según trascendió, el encuentro entre funcionarios nacionales y representantes eclesiásticos se realizaría a mediados de septiembre y tendrá como eje central la logística del viaje, la seguridad y la organización de los actos masivos que encabezará el Papa en distintos puntos del país.
La definición sobre un eventual día no laborable permanece abierta. En el Gobierno sostienen que la medida dependerá de las actividades oficiales que finalmente confirme el Vaticano y del impacto que estas puedan tener en la movilidad y el funcionamiento de los principales centros urbanos.
La visita de León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, marcará un acontecimiento histórico para la Iglesia argentina. Se tratará de la primera visita de un Papa al país en casi cuatro décadas, desde la llegada de Juan Pablo II en 1987. Entre las actividades que se analizan figuran celebraciones religiosas multitudinarias, encuentros con jóvenes, dirigentes sociales y representantes de distintos sectores de la sociedad.
Fuentes oficiales indicaron que, una vez que la Santa Sede confirme el itinerario definitivo, el Ejecutivo evaluará cuál es la herramienta más adecuada: un feriado nacional, que alcanza tanto al sector público como privado, o un asueto administrativo de alcance más limitado. La decisión buscará facilitar la participación de los fieles en los actos centrales sin afectar innecesariamente la actividad económica.
Mientras tanto, el Gobierno y la Iglesia continúan trabajando en conjunto para ultimar los preparativos de una visita que se espera convoque a cientos de miles de personas y que tendrá una fuerte repercusión política, social y religiosa en todo el país.
