El club de las 5: Kyle Chandler + Chuck Lorre + Hugh Jackman + Ricky Gervais + Kevin Costner
Cinco recomendaciones (o no) para el fin de semana: “Linternas”, “Stuart no logra salvar el universo”, “La muerte de Robin Hood”, “Gatos callejeros”, “El campo de los sueños”.
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LINTERNAS (serie) creada por Tom King, Damon Lindelof y Chris Mundy, con Aaron Pierre, Kyle Chandler, Kelly Macdonald. En HBO Max.
-El trabajo de James Gunn en DC parece consistir en reescribir todo lo que se hizo mal con anterioridad. Y salvo por el fracaso artístico (y comercial) de Superchica, hasta el momento todo lo que va mostrando este universo resulta interesante. Olvídense de aquella pésima película de Linterna Verde con Ryan Reynolds, este acercamiento a uno de los personajes más populares del cómic tiene su personalidad, su consistencia como universo, y todo lo logra en apenas un episodio. Episodio que funciona como presentación de los elementos que constituirán la historia, pero también como auto-definición: la representación busca introducir a Hal Jordan, el primer humano en obtener el anillo que todo lo puede de los Linterna Verde, en un mundo terrenal y realista, intervenido sutilmente por lo fantástico. Kyle Chandler está perfecto como este superhéroe un poco cansado de serlo y a punto de pasar el legado, aunque una invasión alienígena parece que no lo dejará en paz. Como dijimos, en el comienzo Linternas parece tener claro el universo que construye (un acercamiento a la Norteamérica profunda, de pueblos pequeños y caminos polvorientos, casi de western moderno) en un comienzo que fue con el pie derecho.
STUART NO LOGRA SALVAR EL UNIVERSO (serie) creada por Chuck Lorre, Zak Penn y Bill Prady, con Kevin Sussman, Lauren Lapkus, Brian Posehn. En HBO Max.
-Hete aquí una sorpresa. Estos personajes se desprenden del universo de The Big Bang Theory, pero para aquellos que nunca toleramos mucho esa sitcom afortunadamente las cosas van por otro lado. Protagonizada por varios de los personajes secundarios (aunque los protagonistas se van turnando para breves apariciones estelares), Stuart no logra salvar el universo es una comedia de ciencia ficción que logra poner en acción aquello que la serie original teorizaba sin poder volver algo concreto. Es decir, al Stuart del título le llega otra versión suya para decirle que su misión es salvar el universo. Pero, como anticipa el título, la tarea le resultará imposible. Algo bueno: a la serie no le cuesta casi nada sentar las bases de su verosímil. Algo mucho mejor: hace con eso una apuesta por el puro juego, con los personajes viajando de universo en universo, riéndose de las diferentes posibilidades que brinda la historia y jugando con las paradojas temporales. Lo hace a toda velocidad y con amor por la comedia y la locura, incluso con aciertos visuales. Una comedia que no siempre acierta, pero que gracias a su imaginación se vuelve absolutamente querible.
LA MUERTE DE ROBIN HOOD (película) dirigida por Michael Sarnoski, con Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård.
-El planteo de la película de Sarnoski es por demás interesante, incluso las conclusiones a las que arriba: tomar uno de los mitos más grandes de Inglaterra, el antihéroe Robin Hood, y convertirlo un personaje amargo, que reflexiona sobre sus actos y que vive preso de esas consecuencias. Para tan ambicioso plan, lo que hacer el director es desarrollar una serie de secuencias de alto impacto, atravesadas por una violencia exasperante, donde la construcción tradicional del personaje se resquebraja a medida que va destrozando cada rincón de la estampita. Sarnoski filma bien, el gore está ejecutado con precisión por el shock y la actuación de Jackman es inolvidable. Ahora bien, la pregunta es si la violencia exacerbada de la película potencia o adormece la reflexión sobre la violencia. Lo que sí, La muerte de Robin Hood no es una película que deje indiferente. Tal vez el impacto por el impacto mismo era la verdadera intención.
GATOS CALLEJEROS (serie) creada por Ricky Gervais, con las voces de Ricky Gervais, Tom Basden, Andrew Brooke. En Netflix.
-Uno puede ver apenas unos minutos de la serie y adivinar que el que está detrás de todo esto es Ricky Gervais: el humorista británico logra trasladar a la animación su estilo de humor amargo, hiriente y sensible, pero siempre dispuesto a no pasar desapercibido. La serie no innova de otras series animadas que andan por ahí (una pandilla de gatos de diferentes clases sociales que se cruzan y viven aventuras), pero gana precisamente en las formas. Por momentos, Gatos callejeros parece una serie improvisada, en la que Gervais y sus amigos se pusieron a delirar sobre la existencia y los animadores buscaron darle forma a eso creando unos gatos. Hay bastante del Gervais standapero aquí. Y la serie pasa de la fragmentación de diálogos muy graciosos sobre nada, a otros pasajes mucho más amargos e introspectivos, donde se adivinan los temas de fondo: la vida y la muerte, el sentido de la existencia, todo en una narración que abunda en algunas desgracias pero siempre con la mueca de algún chiste melancólico. Gatos callejeros es una buena experiencia y una forma para Gervais de seguir expandiendo su mirada sobre el mundo.
EL CAMPO DE LOS SUEÑOS (película) dirigida por Phil Alden Robinson, con Kevin Costner, James Earl Jones, Ray Liotta. En Netflix.
-Siempre decimos que las plataformas ofrecen tan poco cine viejo, que cuando alguna película aparece dando vueltas por ahí bien vale recomendarla. Y qué mejor que recomendar este drama entre deportivo y de fantasmas de 1989, protagonizado por un Kevin Costner que estaba en la cima de su popularidad. Se trata de un relato sensible sobre un hombre atormentado por unas voces que le sugieren construir un campo de béisbol en su terreno. Y eso se convierte en obsesión, cuando el protagonista trata de entender el verdadero sentido de esa misión. Lo formidable de una película como El campo de los sueños es descubrir una época en la que el espectador no era tan cínico y la nobleza de los actos de sus personajes se exhibía sin culpas ni ironías. Sacarse el Siglo XXI de encima es fundamental para enfrentarse a una película como esta, que habla -sí- de los sueños, pero sobre todo de las deudas pendientes, de aquello que sólo un evento fantástico como este nos va a permitir saldar. No sin cierta amargura, El campo de los sueños es un film afable, cristalino, encantador; una película de esas que ya no se hacen. Y peor, de esas que ya no se disfrutan.
