Dolor, bronca y reclamos: vivir con inseguridad en Mar del Plata
Familiares de víctimas y vecinos expresaron dolor, miedo e indignación durante una movilización realizada hoy en la ciudad, donde cuestionaron la respuesta policial y judicial y reclamaron medidas urgentes ante la escalada de violencia.
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Tras los asesinatos de Alberto Rodríguez, Ricardo Ruiz y Mailén Antonich, todos ocurridos el pasado fin de semana, y ante el hastío generalizado de los vecinos que vienen movilizándose en distintos barrios reclamando medidas de seguridad urgente, se realizó hoy en Mar del Plata una movilización que recorrió espacios emblemáticos como el Palacio Comunal, Tribunales y la Jefatura Departamental. En ese marco, y ante los micrófonos de El Marplatense, expusieron testimonios atravesados por el dolor, la indignación y el miedo.
Una amiga de Mailén Antonich brindó un testimonio cargado de dolor y cuestionamientos. Definió a la víctima como “una gran amiga, una gran piba” y destacó el compromiso de Mailén con su familia y, en particular, con sus hijas: “Siempre estaba con sus hijas, no les faltaba a sus hijas. Donde iba, iba con las hijas. Nunca le faltó a nada a las hijas. Ella se armaba su casita. Era re buena”.
Frente a la falta de respuestas, la amiga realizó un reclamo directo a las autoridades para que “paguen la injusticia” y exigió que “se muevan los policías, que hagan todo lo que tengan que hacer”, subrayando el daño irreparable: “Así como mataron a Mailén, dejaron a dos nenas sin madre”.
También participó de la movilización la hija de Luis Badoza, un comerciante asesinado el pasado 15 de mayo, quien no dudó en calificar la respuesta oficial como “tremendamente horrible”. Visiblemente indignada, reveló la falta de contención e investigación al señalar que “al asesino de mi papá lo agarré yo”, explicando que tuvo que salir a buscarlo por sus propios medios luego de que el sospechoso estuviera “un mes prófugo”.
Respecto a cómo se reestructura la vida cotidiana y cómo se convive con el miedo y las medidas de seguridad tras la tragedia, expresó que se encuentran “asustados continuamente”. Y afirmó sentirse “totalmente desprotegidos”, aunque aclaró que esta situación de inseguridad trasciende su caso personal al enfatizar que “Mar del Plata está totalmente desprotegida, no somos solamente nosotros, es toda Mar del Plata”.
Un vecino de 76 años que participó de la movilización expresó su angustia por la ola de inseguridad y aseguró que “es imposible vivir más”, remarcando que deben permanecer encerrados a pesar de pagar sus impuestos. Contó que vive en una casa común, sin ningún tipo de valor especial como un banco, pero que aun así debe mantener la puerta reforzada con cuatro trabas en el interior porque intentaron rompérsela para entrar.
Además, describió el panorama diario del barrio afirmando que “las motitos van y vienen, no podés salir más” y denunció que a los chicos les roban las mochilas en la calle. Ante esta situación, manifestó su indignación con la dirigencia política al remarcar: “Nadie de ningún partido habla del tema de inseguridad. Y nos están matando todos los días”.
Otro de los vecinos explicó que el motivo central de su presencia era, precisamente, la constante inseguridad. “Estamos podridos de que pase todo esto en todos lados, todo el tiempo”, afirmó con indignación, y remarcó la gravedad de la situación al recordar que hubo “tres muertos en un fin de semana”.
En relación con el accionar de las autoridades, el manifestante exigió “que activen tanto la justicia como la policía”. Sin embargo, apuntó principalmente contra el sistema judicial, lamentando que muchas veces los delincuentes son detenidos pero “a las dos horas están afuera porque la justicia los deja libres”, una situación que calificó como “terrible para todos”.
Por otra parte un vecino del barrio Félix U. Camet, de oficio carpintero y jubilado, expresó su profundo malestar e impotencia ante la ola de inseguridad que afecta a la zona. Explicó que la situación en el barrio se ha vuelto insostenible por la llegada constante de personas ajenas al lugar: “No se puede estar, hay mucha gente desconocida en el barrio”, afirmó, señalando que la inseguridad ha crecido drásticamente.
En su caso particular, la problemática lo toca muy de cerca. Contó que vive solo desde hace cinco años y que ya sufrió robos en dos oportunidades mientras salía a trabajar. En uno de esos hechos le sustrajeron sus herramientas de trabajo, lo que significó un golpe devastador para su economía: “Es un desastre, tengo que empezar de vuelta de abajo. ¿Por qué tengo que hacer esto? Esa es la justicia que me da a mí”, lamentó.
Por último, una vecina que participó de la movilización expresó su profunda preocupación por la inseguridad “en todos los niveles”, asegurando que los ciudadanos comunes se encuentran “totalmente desprotegidos”. Sensibilizada por los casos ocurridos el fin de semana, lamentó que no se pueda “vivir en paz, salir, trabajar, hacer una vida normal” e hizo hincapié en que sus hijos, nietos y nueras corren “los mismos riesgos” a diario. Graficó la desconfianza hacia las fuerzas de seguridad al señalar que en su trabajo a veces se siente “más resguardada por el trapito que cuida la manzana que por la propia policía”.
Al ser consultada sobre hechos delictivos recientes, relató que hace un par de meses intentaron robarle mientras ingresaba el auto a su casa, y que a su hijo le ocurrió exactamente lo mismo el día previo a la final del Mundial. Además, denunció la situación de su barrio, al que describió como una zona donde “las motos se manejan con total libertad” y los delincuentes actúan con “total impunidad”. Finalmente, cuestionó con dureza el accionar policial al remarcar que en la comisaría de su zona “no te toman las denuncias” ni “ayudan a resolver nada”, alimentando una constante sensación de desamparo.
