Desde ISEPCI consideraron el aumento de las garrafas como “pauperización de la vida”
Un informe de la entidad reveló que el 25% de las familias marplatenses no accede al gas natural y debe recurrir a garrafas cuyo costo mensual puede absorber hasta el 69% del salario mínimo.
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El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) presentó un informe sobre el acceso al gas y las condiciones socioeconómicas en Mar del Plata. En ese marco, el licenciado en Trabajo Social Rodrigo Hernández, integrante de la entidad, analizó el impacto del costo de las garrafas en los sectores más vulnerables de la ciudad.
En declaraciones a El Marplatense, Hernández contextualizó la problemática con datos censales: “Según el censo poblacional de 2022, el 25% de las familias -más de 46.000- hoy no acceden a la red de gas natural”. Y remarcó que la totalidad de los hogares sin conexión se ubica en barrios populares registrados en el RENABAP, donde se observa una “pauperización de la vida” asociada al encarecimiento del acceso energético.
En relación al trabajo de campo, detalló que una garrafa de 10 kg cuesta alrededor de $32.000, con valores que oscilan entre $30.000 y $34.000 en comercios de cercanía. Para calefaccionar una vivienda en invierno se requieren dos garrafas mensuales, gasto que representa un 17% del Salario Mínimo Vital y Móvil. A ello se suma el consumo para cocinar, que demanda una garrafa y media más, alcanzando más del 30% del salario mínimo.
En total, cubrir ambas necesidades con cuatro garrafas al mes puede absorber hasta el 69% del haber mínimo. El costo del recipiente también es significativo: “Una garrafa usada está más de $75.000 y una nueva supera los $120.000”, destacó.
Hernández cuestionó además los cambios en la asistencia estatal tras la eliminación del Programa Hogar y su reemplazo por el esquema RASE. Señaló que ya no se trata de una transferencia directa y que el proceso de inscripción deja afuera a personas afectadas por la brecha digital. Asimismo, criticó el sistema de reintegro.
“Primero hay que comprar y después se reintegra”, señaló Hernández y precisó que el monto otorgado es de $9500 por garrafa, cifra que representa menos del 30% de lo necesario sólo para calefaccionarse.
El referente del ISEPCI concluyó que estos datos evidencian “cómo inciden las políticas de ajuste en el acceso a la garrafa en zonas sin gas natural”, especialmente en los barrios populares de la ciudad.
