Crece la expectativa por una posible baja en los combustibles a partir de julio
El mecanismo de compensación aplicado por las petroleras durante la crisis en Medio Oriente vence a fin de mes. La caída del precio internacional del petróleo abre la posibilidad de una reducción en los surtidores.
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El precio de los combustibles podría registrar una baja en las próximas semanas, luego de que el valor internacional del petróleo retrocediera tras la disminución de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La expectativa surge ante el próximo vencimiento del denominado "buffer de precios", un esquema implementado por YPF y replicado por el resto de las petroleras para amortiguar el impacto de la volatilidad del barril de crudo sobre los surtidores. El mecanismo, vigente desde abril, permitió mantener relativamente estables los precios mientras el conflicto en Medio Oriente impulsaba fuertes subas en el mercado energético internacional.
Según fuentes del sector, el valor actual de los combustibles refleja una cotización del petróleo superior a la que hoy registra el barril Brent, que en las últimas semanas descendió hasta ubicarse cerca de los 73 dólares, su nivel más bajo en varios meses.
Especialistas explicaron que antes de trasladar una eventual rebaja al consumidor, las empresas buscarán recuperar parte de los márgenes resignados durante el período de mayor incertidumbre internacional. Por ese motivo, aunque existe margen para una reducción, no se espera que el ajuste sea inmediato.
Analistas energéticos estiman que, si el precio del crudo se mantiene estable o continúa en descenso, podrían darse las condiciones para una baja en los surtidores durante el segundo semestre. No obstante, advirtieron que cualquier cambio dependerá de la evolución del mercado internacional y de la consolidación de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
Desde abril, los combustibles acumularon incrementos que acompañaron la escalada del petróleo provocada por el conflicto. Ahora, con un escenario internacional más estable, el sector comienza a evaluar la posibilidad de trasladar parte de la caída del crudo a los precios que pagan los consumidores argentinos.
