Cáritas advierte que crece la demanda social en Mar del Plata: “La gente vive al día”
María Marta Mirande, directora de Cáritas Mar del Plata, alertó por el aumento de situaciones vinculadas con la pobreza, los consumos problemáticos y los problemas de salud mental. También señaló que cada vez llegan más jóvenes y mujeres en situación de calle y que el Hogar Nazaret trabaja con recursos limitados.
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La situación social en Mar del Plata continúa mostrando señales de preocupación y desde Cáritas advirtieron que la demanda de asistencia se mantiene elevada durante todo el año. La problemática ya no está vinculada únicamente con el invierno y alcanza a familias que necesitan alimentos, trabajo, acompañamiento y contención.
Así lo explicó María Marta Mirande, directora de Cáritas Mar del Plata, durante una entrevista con el programa Modo Regreso, que se emite por Radio Mitre Mar del Plata (FM 103.7). La referente señaló que desde las parroquias y espacios comunitarios observan una realidad cada vez más compleja en distintos barrios de la ciudad.
“La demanda de alimentos no afloja”, sostuvo Mirande, quien además mencionó el crecimiento de situaciones relacionadas con la violencia, los consumos problemáticos y los problemas de salud mental. Según explicó, estas problemáticas se volvieron cada vez más frecuentes durante los últimos años y demandan un acompañamiento mucho más complejo por parte de los voluntarios.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el cambio en el perfil de las personas que llegan al sistema de asistencia. Mirande señaló que cada vez se observa una mayor presencia de jóvenes y mujeres en situación de calle. En ese sentido, recordó que un relevamiento realizado por el Municipio al inicio del invierno contabilizó 431 personas en situación de calle en Mar del Plata.
El Hogar Nazaret cuenta actualmente con capacidad para 45 personas: 33 hombres y 12 mujeres. La directora explicó que no pueden ampliar la cantidad de plazas solamente por una cuestión de espacio, sino también porque no cuentan con el personal suficiente para brindar una atención adecuada.
“Es un hogar, no es un hotel”, explicó Mirande al describir el funcionamiento del lugar. Allí las personas pueden acceder a una ducha, una comida caliente, una cama y el desayuno, pero además cuentan con el acompañamiento de una trabajadora social para intentar avanzar hacia una reinserción y recuperar progresivamente su autonomía.
Desde Cáritas remarcan que asistir a una persona en situación de calle no significa solamente ofrecerle un lugar para dormir. En muchos casos aparecen consumos problemáticos, problemas de salud mental, conflictos familiares y otras situaciones que requieren un abordaje profesional.
Mirande explicó que actualmente el Hogar Nazaret cuenta con una trabajadora social que concurre algunos días de la semana y un equipo reducido para recibir y despedir a las personas alojadas. La estructura, señaló, es mínima debido a las limitaciones económicas.
La demanda que reciben las parroquias tampoco se limita a la asistencia alimentaria. Según Mirande, cada vez son más las personas que llegan en busca de trabajo. Cáritas intenta acompañar esas situaciones mediante talleres y espacios de formación, mientras también sostiene propuestas de apoyo escolar y contención para niños y adolescentes.
La situación económica, además, hace que muchas familias sobrevivan prácticamente de un día para el otro. Un gasto imprevisto, una enfermedad o incluso varios viajes en colectivo para llevar a un hijo a un hospital pueden desacomodar por completo la economía familiar.
El funcionamiento del Hogar Nazaret se sostiene principalmente mediante la solidaridad de la comunidad y un subsidio municipal que cubre aproximadamente el 40% de los gastos. Mirande explicó que las donaciones de alimentos, productos de higiene, ropa y otros elementos se mantienen gracias al compromiso de vecinos e instituciones. Sin embargo, existe una mayor dificultad para conseguir aportes económicos.
El hogar debe afrontar gastos de electricidad, servicios y salarios, entre otros costos, por lo que desde Cáritas remarcan que cualquier colaboración resulta importante. Para las comunidades de los barrios, durante el invierno son especialmente necesarios abrigos, camperas, frazadas y zapatillas en buen estado, debido a las condiciones precarias de muchas viviendas de la periferia.
La directora de Cáritas también hizo referencia al vínculo con el Estado. Si bien consideró que existe acompañamiento, cuestionó los tiempos administrativos y la burocracia. Como ejemplo, señaló que en julio de 2026 Cáritas terminó de cobrar la última cuota correspondiente al convenio del Hogar Nazaret de 2025, mientras que la renovación del convenio para 2026 recién fue firmada durante agosto. “La burocracia entorpece todo y atrasa todo”, resumió.
Mirande sostuvo que para revertir el crecimiento de la demanda debería producirse una mejora en distintas variables económicas y sociales, aunque también llamó a fortalecer la solidaridad y la mirada sobre quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Tenemos que detenernos y mirar al que está al lado”, planteó. Desde Cáritas Mar del Plata remarcan que la situación no se soluciona solamente con asistencia de emergencia y que el desafío pasa por acompañar a las personas para que puedan recuperar su autonomía. Mientras tanto, la organización continúa sosteniendo su trabajo con voluntarios y con el aporte de una comunidad que, según destacó Mirande, “colabora muchísimo” incluso en un contexto en el que las dificultades económicas alcanzan a buena parte de la sociedad.
