A 25 años del 11S: una generación de estadounidenses que no lo vivió, pero creció bajo sus consecuencias
Millones de jóvenes nacieron después de los atentados contra las Torres Gemelas o eran demasiado pequeños para recordarlos. En las escuelas, el episodio se aborda a través de clases, testimonios y homenajes, mientras sus efectos todavía atraviesan la política y la sociedad de Estados Unidos.
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Millones de jóvenes estadounidenses atraviesan este 25° aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sin recuerdos propios de aquel día. Algunos todavía no habían nacido y otros eran demasiado pequeños para comprender lo que ocurría cuando las Torres Gemelas fueron atacadas. Para ellos, el 11S pertenece a la historia, aunque sus consecuencias forman parte de la sociedad en la que crecieron.
En las escuelas, el recuerdo del ataque se mantiene de distintas maneras. En algunos establecimientos se realiza un minuto de silencio a las 8.46, el horario en que el primer avión impactó contra una de las torres. En otros, el tema se incorpora durante el año en materias como Historia, Humanidades o Educación Cívica.
Una estudiante de 17 años contó que en su escuela el director realiza cada 11 de septiembre un anuncio por los parlantes y explica qué ocurrió en aquel momento. Luego, toda la comunidad educativa guarda un minuto de silencio. “Se siente bastante fuerte ese silencio porque uno sabe que todos nos estamos imaginando lo mismo: lo que debe haber sido estar en uno de esos aviones”, relató.
Para muchos adolescentes, sin embargo, existe una particular distancia temporal. Una joven explicó que el episodio le resulta “históricamente lejano”, aunque emocionalmente puede sentirse más próximo por los relatos de su madre, quien se encontraba en Manhattan cuando se produjeron los ataques.
La enseñanza también pone el foco en quienes participaron de las tareas de rescate. En algunas escuelas se destacan las historias de los pasajeros que intentaron impedir el secuestro de los aviones y de los bomberos, policías y voluntarios que ingresaron a las torres para asistir a las víctimas.
Una investigación realizada entre jóvenes estadounidenses de entre 18 y 24 años mostró que la escuela es la principal vía por la que esta generación conoció el 11S. Seis de cada diez dijeron haberse enterado de los atentados a través de clases o tareas escolares, mientras que otros señalaron a familiares, amigos o contenidos que encontraron por su cuenta.
La distancia generacional no significa, sin embargo, que el atentado haya dejado de tener impacto. Los jóvenes que nacieron después de 2001 crecieron en un país atravesado por las decisiones adoptadas tras los ataques, desde las guerras de Afganistán e Irak hasta cambios en las políticas migratorias y en la seguridad.
Así, el 11S ocupa un lugar particular en la memoria estadounidense: para quienes lo vivieron, es un recuerdo personal imposible de borrar; para quienes nacieron después, es un acontecimiento histórico transmitido por sus familias, sus docentes y las instituciones, pero cuyos efectos todavía forman parte de su presente.
