Noruega multó con US$5.300 a un turista por despertar a un oso polar
El episodio ocurrió en el archipiélago noruego de Svalbard. Un turista activó de manera intencional una potente bocina antiniebla mientras el animal descansaba en tierra y fue sancionado por las autoridades.
:format(webp):quality(60)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/08/oso_polar.webp)
Un turista deberá pagar una multa de US$5.300 después de despertar deliberadamente a un oso polar que dormía en el archipiélago de Svalbard, en Noruega, haciendo sonar la sirena antiniebla de una embarcación. El hecho ocurrió a principios de agosto y fue considerado una perturbación intencional de una especie protegida.
Según informó el gobernador de Svalbard, Lars Fause, el barco navegaba cerca del lugar donde el animal descansaba sobre tierra cuando uno de sus ocupantes activó una potente bocina de tono grave, cuyo uso está reservado para advertencias marítimas. El ruido hizo que el oso se despertara y se trasladara hacia otro sector.
Las autoridades concluyeron que la acción había sido realizada de manera consciente y que podía resultar perjudicial para el ejemplar, motivo por el cual resolvieron aplicar la sanción económica al responsable.
Svalbard mantiene normas estrictas para proteger a los osos polares. Está prohibido molestarlos, atraerlos o perseguirlos sin necesidad, y la especie cuenta con protección internacional desde 1973. Además, entre julio y febrero las personas deben mantenerse al menos a 300 metros de distancia, mientras que de marzo a junio, período de apareamiento, el límite se amplía a 500 metros.
La importancia de evitar este tipo de situaciones no se limita al estrés que puede sufrir el animal. Durante el verano, cuando disminuye la presencia de hielo y también se reducen algunas de sus principales fuentes de alimento, los osos pueden pasar largos períodos descansando para conservar energía.
Desde la organización Polar Bears International explicaron que interrumpir ese descanso obliga a los animales a gastar calorías innecesariamente. Esa alteración puede afectar sus posibilidades de supervivencia e incluso su reproducción, especialmente en el caso de hembras preñadas o que se encuentran amamantando.
El episodio volvió a poner el foco sobre las estrictas reglas de convivencia con la fauna en una de las regiones más sensibles del Ártico, donde observar a un oso polar exige mantener distancia y evitar cualquier intervención que modifique su comportamiento natural.
